Etiqueta: FMI

Votamos un cambio, sin cambiar los hombres

Por Carlos Paladino

25 preguntas y respuestas sobre nuestro sistema político - Juventud Rebelde  - Diario de la juventud cubana

Frenética semana venimos atravesando; no hay un día igual al otro. Ya no se habla de la inflación porque se ha naturalizado entre nosotros. La violencia desatada a personas desprotegidas de cualquier edad y sexo, son visiones que reemplazan a las viejas película de pistoleros y matones. El dólar aumentó hasta llegar a precios descontrolados y, de repente, tan sólo ante lo que puede significar una ayuda o una ilusión forjada bajo el calor de un fuego lánguido y anémico, la moneda extranjera baja de un saque. No deja de ser una latente impotencia nacional.

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Es un país resquebrajado por la sucesión ininterrumpida de los “consagrados” gobiernos argentinos. En cada elección, buscamos cambiar el rumbo, pero, con los mismos hombres. De esta manera no va. Un mejoramiento estructural, condicionado por este hecho, restringe el énfasis y el empeño popular, por mudar de aires y empezar a ir viendo el sendero que nos conduce a un sitio con una atmósfera menos tóxica.

Si los partidos políticos – por codicia, egoísmo o ingratitud – siguen postulando a los que ya demostraron su incapacidad, estamos en presencia de los principales causantes de la desesperanza argentina. Las consecuencias de estos malos recambios, se convierten en uno de los más licenciosos actos de la democracia. Cometidos por las arbitrariedades que se permiten los insignes   demócratas y republicanos a los que los argentinos les importan casi nada, librados a la buena de Dios y siempre con la posibilidad de ir a llorar a la Iglesia.

El presidente Alberto Fernández, nos muestra ser otro hombre (o tal vez sea una fingida postura) luego del anuncio del “acuerdo con el FMI”. El Frente de Todos no ha emitido opinión. La señora tampoco- Es más, los kirchneristas patean las calles oponiéndose al acuerdo. Diez expresidentes solicitaron al FMI que asuma su responsabilidad por el préstamo a Macri.   

Sabíamos que el FMI pide una “resolución estable y sustentable”, que abra la economía privada. “…la incertidumbre, las políticas intervencionistas, la inflación y el estancamiento de la economía, impiden que el país alcance su máximo potencial…” Significa rever las políticas de control sobre el capital, las restricciones comerciales, las cargas impositivas a la producción, las leyes laborales, etc. Claro, aledaño a los gastos públicos.

Marc Stanley, del Departamento de Estado para Washington, funcionario avezado y componedor, expresa su convencimiento de que ambos países están en el buen camino. Se anima a decir que: a la hora de negociar con Cuba, Venezuela o Nicaragua, no es igual que con Argentina “Siempre tenemos un buen diálogo y relación abierta con las autoridades argentinas. Es porque compartimos principios democráticos básicos.

En realidad, se ha conseguido un “entendimiento” para abordar el tema de la deuda externa; hasta el momento no pasa de ser eso. Sucede que somos una nación sin plata, y sin cabales intenciones de saldar sus compromisos, “este entendimiento” es presentado al modo de un triunfo pírrico y glorioso. En concreto, faltan todavía varias instancias que superar para que el acuerdo quede formalizado; no obstante, el gobierno, lo hace ver como que ha obtenido una conquista definitiva, sobre una deuda indomable, sin resolución desde que el gobernador Martín Rodríguez, tomó un crédito del Banco Baring Brothers en 1824. Manuel Dorrego, en 1827, defaulteó el pago. Desde ese tiempo viene nuestra historia con respecto a las obligaciones internacionales.

Algo parecido a la vacunación contra el Covid. Luego de despilfarrar la oportunidad de inyectarnos con la Pfizer, poniendo en peligro vidas humanas, hoy se escucha predicar a los burócratas sanitaristas respecto del plan vacunatorio de excelencia ideado y ejecutado por ellos. No es una novedad la noticia con el Fondo; por supuesto que no, lo deseaban todos; pero, lo anunciaron como un logro inédito del gobierno: “Sin acuerdo no teníamos horizonte de futuro, con este acuerdo podemos ordenar el presente y construir un futuro”. Agregó, por cadena oficial Alberto “…este acuerdo no contempla restricciones que posterguen nuestro desarrollo…no habrá caída del gasto real (?) y sí una inversión en la obra pública…”

Sin embargo, el presidente, en una charla con RT, un medio ruso, no pudo dejar pasar la ocasión de engrandecer su ponderación y les dijo que “el Fondo tiene que hacer una crítica mucho más profunda, no sólo a lo que ocurrió en Argentina, sino sobre lo que ha sido su política permanente” El crédito que le otorgó Macri en el 2018, “no tiene ninguna racionalidad técnica” No sabemos si sus palabras habrán bastado para justificarse ante la señora Cristina

Si ponemos la mirada en las exigencias que conformarían al FMI (según lo visto) para firmarlo, diríamos que la situación no molesta mucho al gobierno argentino. A la vez nos preguntamos si los gastos públicos no deben ser achicados. Si los sueldos públicos siguen igual; si el Cuerpo Colegiado Privilegiado se bajará sus ingresos; si los impuestos a la producción real serán rebajados, las restricciones s las exportaciones serán eliminadas, practicaremos el libre comercio; los miles de oportunistas (ñoquis), asesores, camporistas, dejarán de cobrar.

¿Se le pondrá freno la corrupción? De tanto en tanto tendríamos que deleitarnos con algún delincuente preso; las cargas sociales tendrán una adecuación a las necesidades de la producción y no vayan a sumarse al patrimonio personal. Los sindicalistas van a presentar las declaraciones juradas de todos sus bienes. Las tarifas no van a ser aumentadas.

El empresario tendrá acceso a los créditos; se facilitarán créditos a intereses bajos para que los empresarios tengan acceso a ellos. Seguro que con esto no alcanza, no obstante, sería un buen plan que prestigiaría al presidente. Hay que esperar el proyecto del gobierno, la aprobación del Congreso y si es viable para el FMI.MIENTRAS ESTO OCURRE, Y PROCURANDO DAR CONFIANZA A NUESTROS ACREEDORES, EN EL MES DE FEBRERO, EL PRESIDENTE SE DARÁ UNA VUELTITA POR RUSIA Y CHINA.

El primer mandatario todavía sigue instrucciones de la señora vicepresidenta.

Desde Juntos señalan que la renuncia de Máximo atenta contra la gobernabilidad

Por la Redacción

La renuncia de Máximo Kirchner a la presidencia del bloque del Frente de Todos en Diputados generó cimbronazos, poniendo nuevamente en el tapete el sustento de la coalición gobernante. El kirchnerismo amenaza a la gobernabilidad si en el Congreso no acompaña el acuerdo con el Fondo.

Para la oposición se trata de un acto de irresponsabilidad grave que ponen de manifiesto los problema de base en una coalición que entremezcló a sectores antaño enfrentados, con el único fin de ganar una elección.

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Acá se creó un Frente para ganar elecciones sin un programa de gobierno, sin coincidencias y ahora hay un problema de gobernabilidad que genera el propio Frente de Todos y no puede hacerse cargo la oposición de un acuerdo que hizo íntegramente el Gobierno de Alberto Fernández”, aseguró Alfredo Cornejo con el periodista Pablo Rossi en radio Rivadavia.

“Cristina en particular debe tomar decisiones. Construyó este mecanismo de poder, el Frente de Todos, puso el candidato a Presidente que ella consideró y ahora tiene que hacerse cargo. Llevan dos años de Gobierno. Tienen que tomar decisiones y el tema del Fondo es una de las tantas decisiones que tienen que tomar”, insistió el senador radical.

Por su parte, el Diputado Nacional Alejandro Finocchiaro también se manifestó con dureza: «Alberto Fernández hoy está peor que de la Rúa después de la renuncia de Chacho Álvarez».

«Al kirchnerismo, salvo en los tiempos electorales, la única gente que le interesa son Dady Brieva, Gerardo Romano -como referentes de su público más chico- y dictadores como Maduro y Ortega. Imaginan un mundo que no existe a través de sus prejuicios ideológicos. Cuando eso pasa en el gobierno se producen desastres como los que estamos padeciendo. En la gestión, los límites a la fantasía los impone la realidad», sentenció el diputado de Juntos por el Cambio.

«La República está muy mal. Tenemos que actuar con mucha mesura y responsabilidad aunque, claramente, cada vez hay menos margen para la indecisión. ¿Cómo va a votar el preacuerdo con el FMI el kirchnerismo y qué esperan que hagamos nosotros? Como diputado nacional no voy a apoyar un entendimiento que hizo el gobierno y que el gobierno mismo no se vota», finalizó.

Argentina y el FMI: Vamos a sufrir

Por Rodolfo Florido

Lo lamento profundamente por los lectores, pero vamos a sufrir. Negarlo, obviarlo, esconderse no les va a solucionar lo que vamos a atravesar. Hay que saberlo, prevenirse y enfrentarlo.

Todos los indicios nos muestran que vamos hacia la ruptura con el FMI. Las expresiones del Ministro Guzmán y las del Presidente así lo indican. No voy a detenerme en señalarlas una por una. No tiene sentido, todos los lectores saben que es así. Al respecto, es notable el esfuerzo que hacen algunos periodistas y economistas en negar esta posibilidad, ante el terror que implica encontrarnos en este camino. La negación de lo obvio no tiene ningún sentido práctico.

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Si le sumamos la actitud y manera de redactar de los medios de comunicación afines al gobierno, esta suposición se hace más fuerte. Con la excusa de que no vamos a someter al pueblo argentino a un ajuste y las veladas o no tan veladas amenazas de un mayor acercamiento a Rusia y a China, transitamos un ajuste de hecho (por inflación, aumento de tasas, caída real de salarios e incremento diario devaluatorio) que profundiza las profundas dificultades de la clase media aportante del saqueo impuesto por crecientes cargas impositivas.

Se afirma que se hace esto para no desproteger a los sectores más retrasados y/o pobres de la economía. Una falacia brutal. Estos sectores solo crecen en número y sus ingresos están o destruidos o sometidos a las dadivas administradas como vasos de agua cuando la deshidratación los alcanza. Una suerte de mecanismo perverso que agudiza sus carencias para disimular que se les entregan unos pocos miles de pesos cuando la ausencia de ingresos se confunde con el hambre y el futuro es un puente demasiado lejano para verlo.

Claro que hay quienes dicen que a último minuto se alcanzará un acuerdo con el FMI, ese perverso y oscuro organismo. Lo que no dicen es que el FMI es un organismo en el que se integran 184 países, o sea, casi la totalidad del mundo. O sea…, estamos peleados con 184 países, pero los errados son ellos, no nosotros.

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¿Y qué quieren estos perversos? Quieren cobrar lo que le dieron a Macri, que tomó ese crédito para pagar lo que debía Cristina. No es poca la gente que cree que la argentina tiene un problema porque le debe al FMI 45 mil millones de dólares. El pueblo argentino tiene que saber que nuestra deuda ya superó los 270 mil millones de dólares. O sea, nuestra deuda con el FMI no llega al 18% del total de lo que debemos.

El gobierno nacional se desgañita diciendo y pidiendo… “déjennos crecer para poder pagar”. Claro que mientras afirman esto, presionan impositivamente a los sectores más productivos y que mayor crecimiento podrían proveer. Reparten dinero improductivo de sectores productivos, con la excusa de que lo hacen para hacer una sociedad más igualitaria. Billones de devaluados pesos van a parar no a generar trabajo, educación o emprendimientos productivos, no. Se distribuyen como un suero por goteo para que el paciente crea que está vivo, mientras espera en la guardia de un hospital que llegue una cura que lo saque de la enfermedad de la pobreza endémica con riesgo de ser pandémica. Dinero que opera como una suerte de cortisona monetaria que esconde la enfermedad mientras genera pequeños momentos de gratitud.

Pero seamos optimistas y pensemos que se llega a un acuerdo con el FMI. ¿Qué sucedería? Se presentaría como un resultado de la fortaleza negociadora del gobierno nacional. Se ocultarían o dibujaría la semántica del acuerdo de ajuste y muy probablemente se incumpliría el acuerdo en el mismísimo primer semestre de este. Luego se diría que se está haciendo el máximo ajuste posible sin condenar a la pobreza al pueblo argentino. O sea, dialéctica, relato.

Es como el pedido del gobierno a la oposición para que esta lo apoye en el acuerdo con el FMI. Una falacia. Primero pide el apoyo y una reunión, luego, suspende la reunión para otra fecha, más tarde, vuelve a suspender la reunión solo que ahora sin fecha y, cuando la oposición se cansa y dice que no va a ir a ninguna reunión, el gobierno dice… si nos apoyan no vamos a poder sacar el país adelante.

Todo es una y otra vez de la misma manera. Es como lo que le hicieron a Morales. Por un lado le agradecen que sea condescendiente con el gobierno y que exprese que hay que ir a las reuniones que este convoque porque fue el PRO el que pidió el crédito al FMI. E inmediatamente después, viaja el Ministro del Interior Wado de Pedro a Jujuy para reunirse con la presa y condenada Milagro Sala para complicarle la Gobernabilidad jujeña al Gobernador Morales, o sea, complicarle la vida al que se había mostrado contemporizador y que había pagado el precio político por tratar de tirarle un cable al gobierno con la oposición.

En resumen, estamos transitando el camino hacia un brutal ajuste, con o sin el FMI. La única diferencia es que confrontando con los 184 países que conforman el FMI se hará un ajuste con tinte épico. Y si hay “acuerdo” se incumplirá en el corto plazo.

¿Y yo que hago se preguntará el lector? Muy simple. Si puede, evite gastos superfluos, ordene sus cuentas internas, ordene el pago de sus tarjetas de manera de evitar las brutales cargas punitorias bancarias sobre las tarjetas no pagas en su totalidad. Si tiene algún resto, convierta sus pesos en monedas duras y retenga el aire. Si no tiene resto, compre productos no perecederos que pueda guardar y consumir por varios meses. Sea frugal, este año va a ser muyyyy duro y el año que viene no se presenta mucho mejor. El gobierno podrá intentar crear una realidad paralela, pero, la realidad siempre se impone. La escenografía, aunque parezca solida, nunca es lo mismo que la realidad.

Te kirchnerizaron Guzmán

Por Rodolfo Florido

Pobre muchacho. Debe extrañar Boston pero ahora no sabe cómo salir del infierno. Lo quieren convencer de que tener muñeca política es aceptar lo inaceptable y que a ellos no los deja nadie hasta que ellos no lo echen. Lo van a masticar, lo van a digerir y finalmente lo van a expulsar. Mordido, digerido y devaluado.

Después se escribirán ríos de tinta con palabras más acomodadas, presuntas indulgencias y la presunta búsqueda de lógicas políticas donde no existe ninguna excepto la disciplina K.

En pocos días vamos a enterarnos si Guzmán tiene algo de dignidad o si por el contrario aceptará la violación como una forma de amor.

“En el kirchnerismo, vos no decidís cuando te vas. Te quedás y te vas cuando se define acá. Y acá, decide Cristina». Taxativa afirmación de un rancio miembro de paladar negro kirchnerista.

El tiempo corre pero la lucha está terminada. Ya casi el resultado es anecdótico. Basualdo es una excusa menor. Un Subsecretario no puede ser la medida de un Ministro. De hecho con solo discutirlo lo degradaron. Es más, ya podrían, si quieren, sacarlo a Basualdo. No importa en verdad que se quede o se vaya. Basualdo es como esas tropas de primera línea de hace siglos que se las usaba para que el enemigo gaste sus municiones antes de que las tropas principales ataquen.

Guzmán ya está liquidado, solo le resta decidir (a Guzmán) en qué condiciones se va. Ya ni siquiera decide si quedarse es una decisión de él. Ya la tomaron por él. De vuelta… de acá no se va nadie hasta que nosotros no lo echemos.

Dice Román Lejtman…“En La Cámpora y el Instituto Patria tienen otra salida para el affaire Guzmán-Basualdo: cooptar al jefe del Palacio Hacienda, instruirlo para negociar en Washington y ratificar que el poder no se comparte. “Es con nuestro manual o afuera de la cancha”, argumentó un influyente funcionario del Estado que pasó su adolescencia mirando videos de Néstor y Cristina”. O sea; o acepta ser un títere de las decisiones ajenas o le cortan los hilos de control.

“Guzmán también hizo sus cuentas. Acepta la cautela del Presidente y rechaza negociar la deuda al estilo Che Guevara. No le gusta que lo acorralen y seguirá al lado de Alberto Fernández hasta que sienta que su tiempo ya concluyó. Una sensación de vértigo que lo persiguió todo el fin de semana”.

Pobre Guzmán, cree que está manejando tiempos políticos y no se da cuenta que el Presidente al que él acompaña ya entrego a su mejor amiga en el altar del sacrificio que Cristina construyó para luego colocar a Martín Soria. Un ignoto y malhumorado perdedor de elecciones, sin méritos construidos para ser Ministro de Justicia con la sola excepción de ser un disciplinado soldado al que hicieron General de un plumazo.

Guzmán es muy joven como para rifar su prestigio en el altar del sacrificio de otros. Nadie imagina que quiera quedarse en Argentina cuando su función haya terminado. Pero, lo cierto, es que pasó del desconocimiento al cielo, del cielo al purgatorio y ahora debe decidir si pasará del purgatorio al infierno o retomara las riendas de su vida para recuperar un futuro que hoy se parece más al pasado.

Parafraseando a Thomas Jefferson cuando dijo: “Nadie abandona el cargo de presidente con el mismo prestigio y respeto que le llevó ahí”, lo mismo está en el camino de la decisión de un Guzmán que hoy siente como nunca que SU Ministerio no es SUYO y que SUS Funcionarios tampoco son SUYOS. No puede sacar ni poner a ninguno. De hecho, probablemente lo pusieron en el cargo porque sabían que no tenía ningún equipo. Era un importante Ayudante de Cátedra de un ex Premio Nobel de Economía de hace 20 años (Stiglitz) y lo presentaron como el niño Maravilla. Lo cebaron y ahora en lugar de ser Robin lo quieren convencer que se quede pero como el Guasón.  

El Poder tiene mucho de adictivo, especialmente para el que pasó de tomarse un taxi para volver a su casa y de pronto le ponen el avión presidencial, coche blindado y un chofer. La pregunta del millón no es si Guzmán se queda o se va. Es si se queda hasta que lo echen después de hacer el trabajo sucio que le encomendarán para intentar ganar las elecciones de medio término. Después, si lo logran, le harán pagar el costo de los efectos secundarios de las decisiones que ni siquiera él tomó.