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Nunca Más un Aula Vacía

Por Facundo Lancioni Kaprow*

Facundo Lancioni Kaprow

Desde el retorno de la democracia a nuestro país, la comunidad educativa sufrió más de 1.100 paros docentes. Como promedio a nivel nacional, cada 10 años los chicos pierden 2 años enteros de clase. Pareciera, entonces, que eso de “con la democracia se come, se cura y se educa” que esbozara el presidente Raúl Alfonsín es una deuda histórica que necesita una reparación urgente, y explica gran parte de los problemas que afrontamos como sociedad.

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Nuestro sistema educativo tiene un entramado fundamentalmente diverso. A pesar que existe un Consejo Federal de Educación que dicta políticas a nivel nacional, cada jurisdicción es un mundo, con sus complejidades y realidades, algo que no desentona en nada con las inequidades históricas que nuestro país tiene por región. Así, por ejemplo, un chico que asiste a una escuela en la Ciudad de Buenos Aires pierde, en promedio, 7 días de clase por año, mientras que un chico en Santa Cruz, pierde 16, en una problemática que afecta al chico, a sus padres y, fundamentalmente, a los docentes.

Teniendo en cuenta que, en nuestro país, somos 1.500.000 docentes, de los cuales tan solo un 36 % están afiliados a un sindicato, ¿cómo es posible, entonces, que cuando uno o dos dirigentes sindicales deciden convocar a un paro, 810.000 docentes y los chicos no puedan ir a las escuelas? Esto obedece a la extorsión, el apriete y la violencia que rodea a estos dirigentes, que ejecutan sus delegados en las escuelas, y sucede en todo el país.

Cuando hablamos de “paros docentes” se cae en la lógica común de asociar al docente como “lo malo”, aquello que pone trabas e impide la correcta formación de nuestros chicos. Sin embargo, esto no es más que la triste consecuencia de años y años de un sindicalismo docente obsoleto que, mientras la clase política denostaba sistemáticamente nuestra tarea, en nada contribuía a representar a aquellos docentes que, con vocación y amor, a diario queremos estar al frente de un aula, garantizando el acceso a la educación para todos.

Es por esto que es necesaria una renovación dirigencial orientada hacia la representatividad del colectivo docente, y no de espurios intereses personales ligados a una proyección política personal. La democracia vino con vientos de una sociedad más libre, justa e igualadora; conceptos que se construyen como tales solo desde la escuela. Ante esto, debemos decir Nunca más a un aula vacía que drena nuestro futuro, y sólo será posible si decimos nunca más a la violencia en las aulas, en la puerta de las escuelas y al interior de la comunidad educativa.

La sociedad lo tiene en claro: las demandas de los docentes son legítimas, como lo pueden ser los de cualquier trabajador, pero esto, bajo ningún punto de vista, debe significar el bloqueo de una escuela, el ponerle un alto a una tarea tan esencial como la educación. Debemos avanzar hacia una renovación de valores, de creencias y, por qué no, de conceptos: no confundamos nunca más convocar a un paro docente, con bloquear una escuela, y vulnerar el derecho de niños, niñas y adolescentes, cuya función de la Escuela es proteger, y promover.


*El autor es Secretario General – SEducA (Sindicato de Educadores Argentinos)

Desde Juntos señalan que la renuncia de Máximo atenta contra la gobernabilidad

Por la Redacción

La renuncia de Máximo Kirchner a la presidencia del bloque del Frente de Todos en Diputados generó cimbronazos, poniendo nuevamente en el tapete el sustento de la coalición gobernante. El kirchnerismo amenaza a la gobernabilidad si en el Congreso no acompaña el acuerdo con el Fondo.

Para la oposición se trata de un acto de irresponsabilidad grave que ponen de manifiesto los problema de base en una coalición que entremezcló a sectores antaño enfrentados, con el único fin de ganar una elección.

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Acá se creó un Frente para ganar elecciones sin un programa de gobierno, sin coincidencias y ahora hay un problema de gobernabilidad que genera el propio Frente de Todos y no puede hacerse cargo la oposición de un acuerdo que hizo íntegramente el Gobierno de Alberto Fernández”, aseguró Alfredo Cornejo con el periodista Pablo Rossi en radio Rivadavia.

“Cristina en particular debe tomar decisiones. Construyó este mecanismo de poder, el Frente de Todos, puso el candidato a Presidente que ella consideró y ahora tiene que hacerse cargo. Llevan dos años de Gobierno. Tienen que tomar decisiones y el tema del Fondo es una de las tantas decisiones que tienen que tomar”, insistió el senador radical.

Por su parte, el Diputado Nacional Alejandro Finocchiaro también se manifestó con dureza: «Alberto Fernández hoy está peor que de la Rúa después de la renuncia de Chacho Álvarez».

«Al kirchnerismo, salvo en los tiempos electorales, la única gente que le interesa son Dady Brieva, Gerardo Romano -como referentes de su público más chico- y dictadores como Maduro y Ortega. Imaginan un mundo que no existe a través de sus prejuicios ideológicos. Cuando eso pasa en el gobierno se producen desastres como los que estamos padeciendo. En la gestión, los límites a la fantasía los impone la realidad», sentenció el diputado de Juntos por el Cambio.

«La República está muy mal. Tenemos que actuar con mucha mesura y responsabilidad aunque, claramente, cada vez hay menos margen para la indecisión. ¿Cómo va a votar el preacuerdo con el FMI el kirchnerismo y qué esperan que hagamos nosotros? Como diputado nacional no voy a apoyar un entendimiento que hizo el gobierno y que el gobierno mismo no se vota», finalizó.

¿Vale la pena pelearse por esta gente?

Por Carlos Paladino

Vivimos en una Argentina increíble. No estalla en pedazos porque sus habitantes, que son inexplicables, soportan estoicamente, el absurdo gubernativo, la injusticia social, la inflación desquiciada, los motochorros, etc. Los dueños del caudillaje hacen con el pueblo cuanto quieren y en el momento menos pensado.  Llueva o no llueva.

Ni la ancianidad, ni los enfermos, ni los librados a su suerte tienen espacio para salvarse de las extravagancias cotidianas. Ahora bien; no profesemos que esto ocurre en tiempos homéricos, infrecuentes; en condiciones extraordinarias en las que el gobierno siente que así debe actuar obligado por las circunstancias; si en realidad necesita salir de la inmovilización que le impide cuidar  a su gente. En ocasiones, también, el jefe de una república se ve forzado a recurrir a medidas que lo alejan de ese lugar.

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En el caso que nos ocupa, los trastornos que recibe la población obedecen a los humores del mandatario del partido gobernante. Pero, a no confundirse, esa cortina que vale como un capricho del gobierno, no es otra cosa que la única escapatoria posible para zafar de una corrupción institucionalizada; de una deshonestidad generalizada; de un despilfarro usado por la familia política como elemento de poder. Sirve, fundamentalmente, para la compra de conciencias forasteras (vulgarmente el pueblo las llama traiciones y la iglesia apostasías) a un precio razonable y conveniente. La ciudadanía mira, obedece y espera el milagro salvador. ¿Pasará el país el proceso de beatificación?

Como nos da vergüenza aceptar la realidad y reconocer nuestra culpa por los notables que elegimos, preferimos putear, escuchar a periodistas que desacreditan a funcionarios que hasta ayer apoyaban y nos desahogamos con mensajes en los celulares. Asimismo, vivimos cada vez peor endeudándonos hasta el cogote.  Después los de espalda anchas, aguantarán más que los demás. 

Hasta ese punto máximo llega la osadía de mostrar nuestra disconformidad.                      

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En varias ocasiones, en este espacio escribimos sobre las sinrazones habidas en el pacto; contrato; convenio o el nombre que quiera dársele, a ese retorcido acuerdo concebido entre inequívocos personajes funestos de la política. La señora Cristina de Kirchner (presidenta) y el señor Alberto Fernández (secretario); entrañables amigos y conductores del destino exitoso de la nación. Ambos herederos de Néstor Kirchner, que se disputaban cuál de los dos había interpretado mejor las enseñanzas del magnífico ex presidente.

Pacto de desvergüenza y, a la vez caballeroso; de contenido desconocido. Aunque, suponemos, no confiado al valor de la palabra, empeñada sino, muy bien asesorado y documentado. Bajo que signatura la señora Cristina perdonó las atrocidades (¿sólo intemperancias?) de las que fuera objeto de boca de su amigo Alberto Fernández, ofreciéndole – por si fuera poco – en bandeja de plata la postulación a presidente de la Nación Argentina. Por fin ganadas las elecciones; inmediatamente se pusieron de manifiesto las humillaciones y el descrédito que le fijaba la Vicepresidenta, al peso y al honor que significa la investidura presidencial. Quedó claro, ella mandaría en las sombras y Alberto obedecería a la luz del día. De esta manera se fueron sumando a la falta de sostén político, La Cámpora, el kirchnerismo en todas sus expresiones y hasta algunos conversos.

De tal suerte fueron las cosas que el presidente, hoy, no sabe para qué permanece en el sitio que ganó. Le dijeron el lugar donde tenía que sentarse, sin que ese gesto signifique tomarse demasiadas atribuciones.  ¿O, él en algún momento creyó que echaría mano a las riendas del carro peronista? Escucharlo hablar nos deja la sensación de que deambula en un desconcierto total. Lo cierto es que desprestigio tras deshonra, en la actualidad, a nuestro presidente no lo respeta ni le obedece nadie. De algún modo se lo buscó él solito.


ARGENTINA Y EL FMI: VAMOS A SUFRIR


Por caso expondremos, que después de los episodios protagonizados por los lentos para legislar, pero, ligerísimos para irse de vacaciones, Alberto Fernández dio la directiva de vacacionar dentro del país. Inclusive, por una cuestión de falta de dólares. Una inobediencia y escándalo lo hicieron la señora Luana Volnovich y Martín Rodríguez, pillados en el Caribe. Dichos funcionarios son el “uno y dos” del PAMI. Pertenecen al grupo La Cámpora, ¿qué les puede importar sugerencias o directivas del presidente? El ministro Jorge Ferraressi, también por esos lares, trabajaba junto a los anteriores por medio de redes, como si estuvieran en sus respectivos despachos.

Otro ilustre y rutinario del Estado, don Felipe Solá, ex canciller argentino, contribuiría al sainete de las vacaciones. Si los otros que tienen menos prosapia en el partido ignoran a Alberto; entonces, a la mierda con los consejos presidenciales; se rajó para Costa Rica; con el agravante que fue reconocido, tratado de ladrón y se entreveró en una serie de puteadas con su inoportuno interlocutor.

Cada uno desacredita al presidente y, por ende, a su país, como mejor le apetece.  

“Mediocre y sabiendo arrastrarse, uno llega a todas partes” (Pierre-Agustín de Beaumercheis), es una frase que bien se ajusta a la naturaleza del señor Fernández, si atendemos al acuerdo conformado con la señora Cristina Kirchner; – moleste a quien moleste- conductora indiscutible del peronismo. Esta semana, invadidos los medios recordando un nuevo aniversario de la muerte del fiscal Nisman, dio ocasión para traer a la memoria, agresiones olvidadas de Alberto, embistiendo contra la integridad moral de la ex presidenta, señora Cristina de Kirchner.


El día 16 de febrero de 2015, el despechado Alberto Fernández, (Jefe de Gabinete 2003-2008) escribió en La Nación, una nota que titulaba “Hasta qué el silencio aturda a la Presidenta” Dice cosas graves que involucren a Cristina en la muerte de Nisman. Citaremos algunos párrafos: “Aquí un enorme estrépito acaba de aturdirnos. Un fiscal que denunció penalmente a la Presidenta muerto días después de formular su demanda y sólo un día antes de fundar su imputación en el Congreso Nacional…hablaron de suicidio y de asesinato” Incluso, que su muerte había sido el resultado de la intriga despertada entre los servicios de inteligencia. Continua: “Todo lo dicho sería poco importante de no ser que ha salido de la boca de la Presidenta imputada por el fiscal muerto…se indultó a si misma…” Sigue: “Cristina sabe que ha mentido y que el memorando firmado con Irán sólo buscó encubrir a los acusados. Nada hay que probar” Más adelante acota: “Cristina se siente ajena a la disputa. Está segura que la ley penal no caerá sobre ella porque perversamente hizo avalar su nefasta decisión con una ley nacional. Irónicamente, senadores y diputados legitimaron con sus votos el encubrimiento de los presuntos asesinos. No es la primera vez que se actúa de ese modo…Sólo un necio diría que el encubrimiento presidencial a los iraníes no está probado. Estas son las cosas que todos debemos saber cuándo en silencio marchemos” Habla, además, del silencio ante la injusticia por las 85 muertes en el atentado a la AMIA. Finaliza pronunciando que estas tragedias podrán ser negadas por Cristina “hasta que el silencio la aturda” (https://www.lanacion.com


El pacto entre Cristina y Alberto fue posterior a esta acusación. Alberto, por lo visto, acepto ser candidato al más alto rango político de un país, digitado por una Cristina que reunía tamaño historial. Conclusión; tenemos un gobierno fundado sobre los códigos de la traición y avalado por una casta política deplorable.  Entonces, analizando brevemente este documento se disipan las dudas acerca del porqué de un acuerdo de fraudulenta gobernabilidad.

Ambos tienen severas irresponsabilidades como para echarse las culpas, los dos esconden cosas feas, se necesitan para tapar las porquerías que los asocia.

No obstante, en la compulsa, el presidente perdió el dominio del poder y la poca vergüenza que le quedaba. Pero, lo importante, es que, por encima de estas polémicas, se alza una clase de dirigentes políticos que no vale un pito y por la que los argentinos nos peleamos.    

Estamos cómodos en el camino de «mal en peor»

Por Carlos Paladino

Si de algo, los argentinos, podemos poner las manos sobre el fuego, es el de certificar el rumbo sostenido que ha proseguido el buque insignia que nos guía. Bajo el turno de distintos capitanes, el criterio se ha instalado y respetado como un hecho adquirido e, inmodificable. La consigna es ir “de mal en peor”. Huir de la mortaja para abrazarse al difunto.

Si de tanto en tanto, aparece un capitán que quiere torcer esa trayectoria, inmediatamente aparecerá la tripulación del mismo barco, disconforme con el rumbo que le ha fijado; y qué ocurrirá entonces; primero se van a alborotar para ver si afloja, si no pasa nada, después se amotinan, hasta quitarle el liderazgo de la nave. Los marineros saben que un cambio como el que le proponen es una realización incómoda para su acostumbramiento, más esforzada para ganarse la ración diaria y; sobre todo y muy vital; con la resistencia de los polizontes (los que viajan, comen, sin haber pagado pasaje y, sin embargo, malviven).

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Hay un montón de otros polizontes que no malviven porque son de otra categoría, son una clase muy modelada al bienvivir. El capitán queda haciendo el papel de un intruso puesto de los pelos en ese cargo, ¿qué pretende este aprendiz de capitán, vedarles su bien ganado estilo de vida? … ¡!Está loco de remate!!

El país (buque) que contiene e inmoviliza al pueblo argentino navega sin brújula ni cuadrante, a la deriva casi todo el tiempo y desde siempre. Doscientos años que pasa lo mismo. Una cosa es cierta; es un pueblo que no es refractario a la violencia. Los hechos notables de la Argentina están tapizados por hombres o acciones febriles, efervescentes, si es posible, que dejen señales de su violencia.

Las revoluciones, las asonadas militares, la guerrilla. Ni que hablar de la inquebrantable desobediencia a la ley para juzgar esos arrebatos a la vida republicana. Un poco de bochinche viene bien, la tranquilidad prolongada lo pone nervioso, necesita buscar pleitos. Tal vez ayudaría saber hacia donde enfilamos la nación; hacia la izquierda o hacia la derecha y, también, si aspiramos ser de izquierda o de derecha.

Porque los izquierdistas amasan fortunas maldiciendo al capitalismo abyecto, despreciable que busca pisotear al trabajador. Basta ver la vida y bienes de los pregoneros políticos de la izquierda para comprobar como predican con el ejemplo. Lo que se concibe como derechistas está integrado, hoy en día, por empleados, emprendedores, negociantes, que llevan adelante una pelea diaria por no entrar en la pobreza de la que hablan los izquierdistas, arrastrando a los que dependen de él. Cosa que vemos todos los días en algún lugar del país.  

La condición de pobres (izquierda) incluye a muchos empleados públicos con estabilidad laboral y respetables sueldos. Por supuesto, el ingenio político, deseoso de pulsear en la pelea por obtener algún miramiento sectario y económico ha incluido en la lista de opciones proselitistas; la Centro Izquierda y la Extrema Derecha. Toda una confusión.

El sindicalismo pregona una discursiva a sus afiliados de exaltado anticapitalismo y anti patronal, pero sus capitales personales son incalculables y poseen el dominio de no ser susceptibles de investigaciones. Todos los agraciados de estas tendencias, por el voto popular, cobrar por derecha y por izquierda. Sobran iniciáticas políticas y falta moralidad.    


                                           LA ESCUELA DE LOS POBRES Y LAS OPORTUNIDADES 


¿Cómo acallamos la necesidad extrema de la pobreza argentina? con una maquinita que emite dinero a derecha e izquierda, convirtiéndolos en subsidios sociales. Un plan de recuperación económica, que convenza de traer inversiones que se traduzcan en empleos, no existe. Y si de mentirita hubiera uno, tampoco serviría por los condicionantes que carga sobre sí el gobierno y no proyecta corregir.

En el listado de países con mayor inflación anual, figuramos entre los cinco primeros. Las tarifas congeladas muestran al inversor un país sin energía, y, al decir del presidente Alberto Fernández a Crónica el 5 de enero, “No hay ninguna posibilidad de que argentina tenga tarifazos y agregó que; en todo caso el costo de los servicios tendrá que ·corregirse de un modo razonable, teniendo en cuenta la capacidad de pago” de la sociedad. Que otra estrategia hay que no sea incrementar los ingresos de la gente. Único recurso rápido, ¿aumentando impuestos y con emisión? No sabemos.

Con el FMI, no hay forma de arreglar y no sabemos si lo habrá. En el ánimo de la señora Cristina no hay deseo de arreglo alguno. Ella tiene que demostrar su fortaleza ante los dictadores latinoamericanos. No ha sido confirmado; pero, se ha publicado que la señora Ángela Merkel señaló; “Los presidentes no heredan problemas. Se supone que los conocen de antemano, por eso se hace elegir para gobernar con el propósito de corregir esos problemas, culpar a los predecesores es una salida fácil y mediocre” Aunque una frase muy relacionada a ésta, circula en Twitter desde junio de 2019.

De la señora Merkel extraemos otros criterios para gobernar que pueden ajustarse a la realidad argentina. En Alemania cuidar el gasto público es una pauta a cumplir ya que no todo se ultima creando dependencias burocráticas y costosas, para enmendar los problemas sociales; alcanza actuando con profesionalidad. Por ejemplo; la atención en lo relativo a los Derechos Humanos, no es cuestión d plata, únicamente. Las leyes incumplidas son el mejor aliado para vulnerar la política de los Derechos Humanos.

El mundo liberal y el FMI, observan con inquietud el modo en que nos manifestamos con países que tienen presos a personas que no piensan como el gobierno, los detienen en carácter de subversivos. Las informaciones dicen que, entre Cuba, Venezuela y Nicaragua, las cárceles reúnen más de 1100 presos políticos.  Otro palo en la rueda de las buenas relaciones internacionales.


LOS HIJOS DE LA PAVOTA


Aunque, no podemos hacernos los desentendidos en este tema, que, por otro lado, constatamos a diario. De las arcas del Estado, salen crónicamente, muchos pesos en concepto de sueldos a ex subversivos que vegetan en distintos cargos públicos y, por si fuera poco, nos aturden con recomendaciones.

Préstamos para financiar el desarrollo de la empresa privada escasean; en cambio, los incentivos gubernamentales están disponibles para; Aerolíneas Argentinas (La Cámpora); Cammesa (la Cámpora); AySA (Malena Malgarini); Correo Argentino (La Cámpora); Ieasa, fundada por Néstor Kirchner (La Cámpora); agregamos a Radio y Televisión Argentina; Yacimientos Carboníferos Río Turbio y demás. Teniendo en cuenta los datos registrados; esas ayudas le cuestan al Tesoro, algo así, como 16.000 millones de dólares anuales, No dejemos a un costado los 25.000 empleados públicos incorporados en la Provincia de Buenos Aires. Siguen los consabidos aportes a La Cámpora, administradora del PAMI o la Anses.

Aún sin muchas luces, cualquiera sabe interpretar que ese dinero sirve a una masa de votantes sectarios del gobierno – cuanto más mejor -, que podrían ser destinados al proceso de generación de trabajo por parte de la actividad privada. Pero, el inconveniente que se imagina el partido gobernante, es que de suceder eso, no podría retener esa falange, ese séquito de indolentes seguidores.  Ustedes los conocen, se los tropiezan en la calle, en las esferas públicos; no necesitan que les digamos más.

                                                     …………………..

El desempeño de la Justicia Argentina, permitiendo la apretujada que le hace el Ejecutivo, hasta que la vicepresidenta y sus ¿amigos? queden liberados de toda cuenta pendiente; asimismo, las injusticias sociales y hasta la cantidad de jóvenes que se van del país, también son monitoreadas por los extranjeros (FMI, Inversores, etc.).

La violencia desenfrenada en las calles y la pasividad e inmovilidad a la que están sometida las fuerzas del orden, de agachar la cabeza, también tiene su injerencia a la hora de la asumir decisiones primordiales, como es, el de financiarnos dinero. ¿Las personas mayores, malcriados argentinos; alguna vez, nos imaginamos, ver estampas donde diez delincuentes – hombres y/o mujeres – patean la cabeza de un joven; o, ¿un motochorro arrastra por la calle y golpea a una anciana para sacarle vaya a saber qué cosa? Bien; acá, es habitual que la televisión nos muestre esos episodios. Además, los delincuentes tendrán una nómina inacabable de profesionales puestos a disposición de su defensa.

La delincuencia y los asesinatos en aumento, en algo involucran al gobierno central. Fíjense que, si un agente policial le tira un tiro a un criminal, expondrán mil argumentos para castigarlo. “Gatillo fácil”, es lo primero que dirán. Son evidentes resabios de la época de los Firmenich, los Taiana, los Galimberti, y cientos que andan sueltos y compensados por su compromiso con la patria.

                                    

Es muy significativo y enormemente alarmante para lo que queda en pie en nuestra nación que “Argentina vive una fuga de cerebros sin precedentes”, “la falta de perspectivas, los salarios en constante caída ante la inflación, la inseguridad…” son citados como datos perturbadores para la huida de la crisis. “…similar a la desencadenada tras la crisis económica de 2001…” (TV Suiza). Noticia referenciada (¿cuándo no, el peronismo como protagonista) como cuando los empresarios se escapaban del país acobardados por la guerrilla argentina. Perón, instigador de esta muchachada revoltosa, “decidió terminar con el ERP, FAR y Montoneros” Volvió al país para combatir a la izquierda. Se le iban los capitales fuente de trabajo, producción y empleo. Punto seguido vendría el echar a los “jóvenes imberbes” públicamente. El  monstruo que creó, ya no lo respetaba, ni era dominable

Nuestro país debe crear condiciones favorables para este manantial de capacidad que ruega por “tomarse el barco”, como lo hicieron nuestros abuelos. Es altamente imperioso recapacitar, acerca de, en manos de quien queda el futuro argentino. ¿En los vetustos partidos políticos que andan rondando por ahí? ¿La juventud acomodada e inexperta?  Difícil que nos saquen del peor camino    

¿Por qué las empresas se van de Argentina?

Hoy en día, como desde hace décadas, la Argentina pasa por una nueva crisis económica, una de esas crisis que ocurren con pocos años de diferencia y que son producidas siempre por los mismos problemas. Durante este año se presentó una de las peores de nuestra historia donde los economistas, lejos de echarle la culpa a la pandemia que nos invade, le adjudican gran parte de ella al ejecutivo nacional y sus medidas.

Por Tomás Artinián[i]

Es increíble para aquellos que aún consumimos viejos monólogos de grandes referentes de la televisión como Tato Bores o Enrique Pinti, ver que los problemas del hoy, son los problemas del ayer y siempre las mismas medidas económicas perjudicaron a los mismos sectores, bajo los mismos nombres y con un mismo objetivo que siempre quedo inconcluso, generando un efecto contrario al esperado por la sociedad.

Ideas para ponerle fin a la crisis económica de Argentina | Lampadia

Ahora, ¿cuál es el origen de nuestra decadencia económica? Hasta finales del siglo XIX el producto bruto interno de Argentina se ubicaba en el quinto lugar, convirtiéndolo en uno de los países más ricos del mundo logrando una calidad de vida superior a la Europea,   logrando ser el primer país de Latinoamérica en alfabetizar a su población. La apuesta por entonces a la educación, el fomento a las inversiones y la cultura del trabajo fueron claves para estos logros.

A partir de la primera presidencia de Juan Domingo Perón, influenciado en sus medidas por las ideas nacionalistas que importaba de dictaduras Europeas donde ya antes de volver de la Italia de Mussolini, manifestaba en sus cartas que el Fascismo era el mejor sistema de gobierno para equilibrar las relaciones entre capital y trabajo. Comenzó a implementar un sistema de gobierno en lo social y económico que no hizo mas que perjudicar al país a corto plazo, la dilapidación de las arcas del estado para hacer populismo y el gran aumento en la cantidad de empleados estatales generaron como consecuencia un aumento en el gasto publico sin precedentes sobre la economía que fue financiado con emisión monetaria, produciendo alta inflación que oscilo entre el 18,7% y el 25,1% teniendo en cuenta todos sus mandatos.

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Como consecuencia de la inflación y bajo el lema populista de que la culpa de todos los males económicos la tienen “los especuladores”, persiguiendo la independencia económica y la justicia social se impuso un control de precios que genero un efecto contrario al deseado, menos acceso a los bienes y menor competencia. Esta debacle económica fue acompañada de un descontento social que era suprimido bajo un control poblacional del pensamiento y persecución confesa a los opositores en sus trabajos y en su vida privada.

A partir del cambio en las reglas del juego durante el Peronismo, la Argentina comenzó un espiral de caída económica que se profundizo a lo largo de las décadas, pasando de ser quinto en el mundo en PBI per cápita a onceavo en tan solo cinco años. Sumado a esto el aumento en la deuda publica de los diferentes gobiernos para financiar el Estado ha dificultado la posibilidad de crecimiento.

La pregunta que deberíamos hacernos cómo sociedad es ¿porque la Argentina insiste sobre un modelo económico que ya dejo en claro que no funciona? Y la respuesta a mi entender es más fácil de lo que parece. La Argentina es Peronista, se ha acostumbrado a un modelo perfectamente diseñado y perfeccionado donde los representantes enseñan al ciudadano sobre derechos, pero no le habla de las obligaciones que hay que llevar a cabo para ganárselos. Por otro lado, la destrucción de la educación, la cual sostiene una clara visión ideológica e imparcial favoreciendo al Peronismo en la historia, hace que las generaciones adultas de nuestra actual sociedad aun crean en un modelo economico y social ya caduco a nivel mundial.

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Sinceramente somos el único país en el mundo que sigue rindiendole culto a un hombre que gobernó hace 50 años y que siempre que se presento trajo violencia, división y polémica y a mi entender no es casualidad la destrucción educativa, citando a Simon Bolivar “un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción” y vaya que hemos sido destruidos como sociedad y como país.

Un instrumento muy importante que rompió con cualquier relato que se pueda adoptar por parte del gobierno es la tecnología, que ha jugado un papel clave a la hora de acceder a la información en los últimos años, sin importar si los organismos como el INDEC funcionaran o no y ha sacado a la luz diversas situaciones que habían permanecido como un mito por décadas como el clientelismo político, la falta de Estado en lugares alejados de los principales centros urbanos, la corrupción en la obra publica, la falta de infraestructura, entre otras cosas que hacen también a la confianza de un país para con sus inversores extranjeros y que sumado a las recesiones, la inflación, la falta de incentivos fiscales y las altas tasas impositivas en comparación a paises hermanos de la región hacen que las empresas, sobretodo las grandes y medianas que dan masivas posibilidades de empleo se abstengan de invertir acá y decidan hacerlo en Brasil, Chile o Uruguay donde las condiciones de inversión y el plan económico es sostenible a largo plazo y es mantenido siendo independiente al gobierno que conduzca el país.

Por eso no es casualidad el éxodo de empresas que se esta dando actualmente, algunos ejemplos son LATAM, Emirates, Walmart, Falabella, el liderazgo regional de Coca Cola, Axalta, BASF, Saint Gobain, Glovo, Mercado Libre, entre otras debido a la insistencia sobre viejas recetas que ya sobre demostraron su inutilidad.

Entonces quizá seria hora de imitar al primer mundo, del cual fuimos parte sobresaliente hasta no hace mucho tiempo y ir por un modelo económico que favorezca a la clase trabajadora, que atraiga inversiones y de trabajo. También seria hora de generar una reforma educativa que se ponga al nivel del siglo XXI, para generar un alumnado listo para los desafíos del mañana y que a la hora de tratar la historia, se deje el partidismo de lado y se le cuente a los adolescentes toda la historia.

Los grupos paramilitares y agrupaciones revolucionarias también fueron parte de la Argentina y marcaron una época repleta de sangre, corrupción y violencia, entiendo la incomodidad del Peronismo con parte de su pasado, pero como dice George Santayana, “quien no conoce su historia esta condenado a repetirla”.

Fuentes:

Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, INDEC

Ceferino Reato (2020), “Los 70, la decada que siempre vuelve”

Fernando Iglesias (2020) “El medioevo Peronista”


[i] Estudiante universitario y militante de la Juventud Radical de Avellaneda.