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Votamos un cambio, sin cambiar los hombres

Por Carlos Paladino

25 preguntas y respuestas sobre nuestro sistema político - Juventud Rebelde  - Diario de la juventud cubana

Frenética semana venimos atravesando; no hay un día igual al otro. Ya no se habla de la inflación porque se ha naturalizado entre nosotros. La violencia desatada a personas desprotegidas de cualquier edad y sexo, son visiones que reemplazan a las viejas película de pistoleros y matones. El dólar aumentó hasta llegar a precios descontrolados y, de repente, tan sólo ante lo que puede significar una ayuda o una ilusión forjada bajo el calor de un fuego lánguido y anémico, la moneda extranjera baja de un saque. No deja de ser una latente impotencia nacional.

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Es un país resquebrajado por la sucesión ininterrumpida de los “consagrados” gobiernos argentinos. En cada elección, buscamos cambiar el rumbo, pero, con los mismos hombres. De esta manera no va. Un mejoramiento estructural, condicionado por este hecho, restringe el énfasis y el empeño popular, por mudar de aires y empezar a ir viendo el sendero que nos conduce a un sitio con una atmósfera menos tóxica.

Si los partidos políticos – por codicia, egoísmo o ingratitud – siguen postulando a los que ya demostraron su incapacidad, estamos en presencia de los principales causantes de la desesperanza argentina. Las consecuencias de estos malos recambios, se convierten en uno de los más licenciosos actos de la democracia. Cometidos por las arbitrariedades que se permiten los insignes   demócratas y republicanos a los que los argentinos les importan casi nada, librados a la buena de Dios y siempre con la posibilidad de ir a llorar a la Iglesia.

El presidente Alberto Fernández, nos muestra ser otro hombre (o tal vez sea una fingida postura) luego del anuncio del “acuerdo con el FMI”. El Frente de Todos no ha emitido opinión. La señora tampoco- Es más, los kirchneristas patean las calles oponiéndose al acuerdo. Diez expresidentes solicitaron al FMI que asuma su responsabilidad por el préstamo a Macri.   

Sabíamos que el FMI pide una “resolución estable y sustentable”, que abra la economía privada. “…la incertidumbre, las políticas intervencionistas, la inflación y el estancamiento de la economía, impiden que el país alcance su máximo potencial…” Significa rever las políticas de control sobre el capital, las restricciones comerciales, las cargas impositivas a la producción, las leyes laborales, etc. Claro, aledaño a los gastos públicos.

Marc Stanley, del Departamento de Estado para Washington, funcionario avezado y componedor, expresa su convencimiento de que ambos países están en el buen camino. Se anima a decir que: a la hora de negociar con Cuba, Venezuela o Nicaragua, no es igual que con Argentina “Siempre tenemos un buen diálogo y relación abierta con las autoridades argentinas. Es porque compartimos principios democráticos básicos.

En realidad, se ha conseguido un “entendimiento” para abordar el tema de la deuda externa; hasta el momento no pasa de ser eso. Sucede que somos una nación sin plata, y sin cabales intenciones de saldar sus compromisos, “este entendimiento” es presentado al modo de un triunfo pírrico y glorioso. En concreto, faltan todavía varias instancias que superar para que el acuerdo quede formalizado; no obstante, el gobierno, lo hace ver como que ha obtenido una conquista definitiva, sobre una deuda indomable, sin resolución desde que el gobernador Martín Rodríguez, tomó un crédito del Banco Baring Brothers en 1824. Manuel Dorrego, en 1827, defaulteó el pago. Desde ese tiempo viene nuestra historia con respecto a las obligaciones internacionales.

Algo parecido a la vacunación contra el Covid. Luego de despilfarrar la oportunidad de inyectarnos con la Pfizer, poniendo en peligro vidas humanas, hoy se escucha predicar a los burócratas sanitaristas respecto del plan vacunatorio de excelencia ideado y ejecutado por ellos. No es una novedad la noticia con el Fondo; por supuesto que no, lo deseaban todos; pero, lo anunciaron como un logro inédito del gobierno: “Sin acuerdo no teníamos horizonte de futuro, con este acuerdo podemos ordenar el presente y construir un futuro”. Agregó, por cadena oficial Alberto “…este acuerdo no contempla restricciones que posterguen nuestro desarrollo…no habrá caída del gasto real (?) y sí una inversión en la obra pública…”

Sin embargo, el presidente, en una charla con RT, un medio ruso, no pudo dejar pasar la ocasión de engrandecer su ponderación y les dijo que “el Fondo tiene que hacer una crítica mucho más profunda, no sólo a lo que ocurrió en Argentina, sino sobre lo que ha sido su política permanente” El crédito que le otorgó Macri en el 2018, “no tiene ninguna racionalidad técnica” No sabemos si sus palabras habrán bastado para justificarse ante la señora Cristina

Si ponemos la mirada en las exigencias que conformarían al FMI (según lo visto) para firmarlo, diríamos que la situación no molesta mucho al gobierno argentino. A la vez nos preguntamos si los gastos públicos no deben ser achicados. Si los sueldos públicos siguen igual; si el Cuerpo Colegiado Privilegiado se bajará sus ingresos; si los impuestos a la producción real serán rebajados, las restricciones s las exportaciones serán eliminadas, practicaremos el libre comercio; los miles de oportunistas (ñoquis), asesores, camporistas, dejarán de cobrar.

¿Se le pondrá freno la corrupción? De tanto en tanto tendríamos que deleitarnos con algún delincuente preso; las cargas sociales tendrán una adecuación a las necesidades de la producción y no vayan a sumarse al patrimonio personal. Los sindicalistas van a presentar las declaraciones juradas de todos sus bienes. Las tarifas no van a ser aumentadas.

El empresario tendrá acceso a los créditos; se facilitarán créditos a intereses bajos para que los empresarios tengan acceso a ellos. Seguro que con esto no alcanza, no obstante, sería un buen plan que prestigiaría al presidente. Hay que esperar el proyecto del gobierno, la aprobación del Congreso y si es viable para el FMI.MIENTRAS ESTO OCURRE, Y PROCURANDO DAR CONFIANZA A NUESTROS ACREEDORES, EN EL MES DE FEBRERO, EL PRESIDENTE SE DARÁ UNA VUELTITA POR RUSIA Y CHINA.

El primer mandatario todavía sigue instrucciones de la señora vicepresidenta.

¿Vale la pena pelearse por esta gente?

Por Carlos Paladino

Vivimos en una Argentina increíble. No estalla en pedazos porque sus habitantes, que son inexplicables, soportan estoicamente, el absurdo gubernativo, la injusticia social, la inflación desquiciada, los motochorros, etc. Los dueños del caudillaje hacen con el pueblo cuanto quieren y en el momento menos pensado.  Llueva o no llueva.

Ni la ancianidad, ni los enfermos, ni los librados a su suerte tienen espacio para salvarse de las extravagancias cotidianas. Ahora bien; no profesemos que esto ocurre en tiempos homéricos, infrecuentes; en condiciones extraordinarias en las que el gobierno siente que así debe actuar obligado por las circunstancias; si en realidad necesita salir de la inmovilización que le impide cuidar  a su gente. En ocasiones, también, el jefe de una república se ve forzado a recurrir a medidas que lo alejan de ese lugar.

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En el caso que nos ocupa, los trastornos que recibe la población obedecen a los humores del mandatario del partido gobernante. Pero, a no confundirse, esa cortina que vale como un capricho del gobierno, no es otra cosa que la única escapatoria posible para zafar de una corrupción institucionalizada; de una deshonestidad generalizada; de un despilfarro usado por la familia política como elemento de poder. Sirve, fundamentalmente, para la compra de conciencias forasteras (vulgarmente el pueblo las llama traiciones y la iglesia apostasías) a un precio razonable y conveniente. La ciudadanía mira, obedece y espera el milagro salvador. ¿Pasará el país el proceso de beatificación?

Como nos da vergüenza aceptar la realidad y reconocer nuestra culpa por los notables que elegimos, preferimos putear, escuchar a periodistas que desacreditan a funcionarios que hasta ayer apoyaban y nos desahogamos con mensajes en los celulares. Asimismo, vivimos cada vez peor endeudándonos hasta el cogote.  Después los de espalda anchas, aguantarán más que los demás. 

Hasta ese punto máximo llega la osadía de mostrar nuestra disconformidad.                      

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En varias ocasiones, en este espacio escribimos sobre las sinrazones habidas en el pacto; contrato; convenio o el nombre que quiera dársele, a ese retorcido acuerdo concebido entre inequívocos personajes funestos de la política. La señora Cristina de Kirchner (presidenta) y el señor Alberto Fernández (secretario); entrañables amigos y conductores del destino exitoso de la nación. Ambos herederos de Néstor Kirchner, que se disputaban cuál de los dos había interpretado mejor las enseñanzas del magnífico ex presidente.

Pacto de desvergüenza y, a la vez caballeroso; de contenido desconocido. Aunque, suponemos, no confiado al valor de la palabra, empeñada sino, muy bien asesorado y documentado. Bajo que signatura la señora Cristina perdonó las atrocidades (¿sólo intemperancias?) de las que fuera objeto de boca de su amigo Alberto Fernández, ofreciéndole – por si fuera poco – en bandeja de plata la postulación a presidente de la Nación Argentina. Por fin ganadas las elecciones; inmediatamente se pusieron de manifiesto las humillaciones y el descrédito que le fijaba la Vicepresidenta, al peso y al honor que significa la investidura presidencial. Quedó claro, ella mandaría en las sombras y Alberto obedecería a la luz del día. De esta manera se fueron sumando a la falta de sostén político, La Cámpora, el kirchnerismo en todas sus expresiones y hasta algunos conversos.

De tal suerte fueron las cosas que el presidente, hoy, no sabe para qué permanece en el sitio que ganó. Le dijeron el lugar donde tenía que sentarse, sin que ese gesto signifique tomarse demasiadas atribuciones.  ¿O, él en algún momento creyó que echaría mano a las riendas del carro peronista? Escucharlo hablar nos deja la sensación de que deambula en un desconcierto total. Lo cierto es que desprestigio tras deshonra, en la actualidad, a nuestro presidente no lo respeta ni le obedece nadie. De algún modo se lo buscó él solito.


ARGENTINA Y EL FMI: VAMOS A SUFRIR


Por caso expondremos, que después de los episodios protagonizados por los lentos para legislar, pero, ligerísimos para irse de vacaciones, Alberto Fernández dio la directiva de vacacionar dentro del país. Inclusive, por una cuestión de falta de dólares. Una inobediencia y escándalo lo hicieron la señora Luana Volnovich y Martín Rodríguez, pillados en el Caribe. Dichos funcionarios son el “uno y dos” del PAMI. Pertenecen al grupo La Cámpora, ¿qué les puede importar sugerencias o directivas del presidente? El ministro Jorge Ferraressi, también por esos lares, trabajaba junto a los anteriores por medio de redes, como si estuvieran en sus respectivos despachos.

Otro ilustre y rutinario del Estado, don Felipe Solá, ex canciller argentino, contribuiría al sainete de las vacaciones. Si los otros que tienen menos prosapia en el partido ignoran a Alberto; entonces, a la mierda con los consejos presidenciales; se rajó para Costa Rica; con el agravante que fue reconocido, tratado de ladrón y se entreveró en una serie de puteadas con su inoportuno interlocutor.

Cada uno desacredita al presidente y, por ende, a su país, como mejor le apetece.  

“Mediocre y sabiendo arrastrarse, uno llega a todas partes” (Pierre-Agustín de Beaumercheis), es una frase que bien se ajusta a la naturaleza del señor Fernández, si atendemos al acuerdo conformado con la señora Cristina Kirchner; – moleste a quien moleste- conductora indiscutible del peronismo. Esta semana, invadidos los medios recordando un nuevo aniversario de la muerte del fiscal Nisman, dio ocasión para traer a la memoria, agresiones olvidadas de Alberto, embistiendo contra la integridad moral de la ex presidenta, señora Cristina de Kirchner.


El día 16 de febrero de 2015, el despechado Alberto Fernández, (Jefe de Gabinete 2003-2008) escribió en La Nación, una nota que titulaba “Hasta qué el silencio aturda a la Presidenta” Dice cosas graves que involucren a Cristina en la muerte de Nisman. Citaremos algunos párrafos: “Aquí un enorme estrépito acaba de aturdirnos. Un fiscal que denunció penalmente a la Presidenta muerto días después de formular su demanda y sólo un día antes de fundar su imputación en el Congreso Nacional…hablaron de suicidio y de asesinato” Incluso, que su muerte había sido el resultado de la intriga despertada entre los servicios de inteligencia. Continua: “Todo lo dicho sería poco importante de no ser que ha salido de la boca de la Presidenta imputada por el fiscal muerto…se indultó a si misma…” Sigue: “Cristina sabe que ha mentido y que el memorando firmado con Irán sólo buscó encubrir a los acusados. Nada hay que probar” Más adelante acota: “Cristina se siente ajena a la disputa. Está segura que la ley penal no caerá sobre ella porque perversamente hizo avalar su nefasta decisión con una ley nacional. Irónicamente, senadores y diputados legitimaron con sus votos el encubrimiento de los presuntos asesinos. No es la primera vez que se actúa de ese modo…Sólo un necio diría que el encubrimiento presidencial a los iraníes no está probado. Estas son las cosas que todos debemos saber cuándo en silencio marchemos” Habla, además, del silencio ante la injusticia por las 85 muertes en el atentado a la AMIA. Finaliza pronunciando que estas tragedias podrán ser negadas por Cristina “hasta que el silencio la aturda” (https://www.lanacion.com


El pacto entre Cristina y Alberto fue posterior a esta acusación. Alberto, por lo visto, acepto ser candidato al más alto rango político de un país, digitado por una Cristina que reunía tamaño historial. Conclusión; tenemos un gobierno fundado sobre los códigos de la traición y avalado por una casta política deplorable.  Entonces, analizando brevemente este documento se disipan las dudas acerca del porqué de un acuerdo de fraudulenta gobernabilidad.

Ambos tienen severas irresponsabilidades como para echarse las culpas, los dos esconden cosas feas, se necesitan para tapar las porquerías que los asocia.

No obstante, en la compulsa, el presidente perdió el dominio del poder y la poca vergüenza que le quedaba. Pero, lo importante, es que, por encima de estas polémicas, se alza una clase de dirigentes políticos que no vale un pito y por la que los argentinos nos peleamos.    

Apoyar autoritarismos nos aísla del mundo desarrollado

Por Nicolás Cereijo

Daniel Capitanich, embajador argentino, saluda a Daniel Ortega en el acto de asunción al que también asistió un acusado por el atentado contra la AMIA
Daniel Capitanich, embajador argentino, saluda a Daniel Ortega. Gentileza Diario La Nación.

La presencia del Embajador Argentino, Daniel Capitanich, en la reasunción presidencial de Daniel Ortega es una ofensa a los derechos humanos. Pero la situación se agrava más debido a la presencia en dicho acto de Mohsen Rezai, funcionario del régimen iraní buscado por Interpol por su participación, como presunto autor intelectual, en el atentado terrorista a la AMIA, que dejó como saldo 85 muertos y varios centenares de heridos.

Un mancha más de un gobierno que no se cansa de hacer papelones en materia internacional.

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¿Qué consecuencias le puede traer el país? Profundiza la incertidumbre y desconfianza. Un país con una economía extremadamente débil, con la inflación galopante y con índices socioeconómicos preocupantes debería buscar puentes, alternativas para salir paulatinamente del pozo.

Y una de las alternativas fundamentales es acercarse a los mercados desarrollados, aquellos países que podrían ayudar a que se recupere la confianza. Esto exige tener estrategia internacional.

En Relaciones Internacionales uno de los enfoques teóricos más importante es el realismo, el cual, a modo extremadamente sintético, piensa a cada Estado en función de su poder real y en base a ello recomienda su accionar con otros países.

Vale decir que Argentina se encuentra en un lugar geopolítico poco atractivo y, afortunadamente, sin peligro de conflictos bélicos. Esto que debería ser motivo de festejo, lamentablemente no lo es al ser un país rico en materia prima y producción de alimentos, pero hundido en la pobreza.

En línea con el “realismo periférico” que planteara el intelectual Carlos Escudé en los años 90, Argentina debería entender su lugar en el mundo y pensar desarrollar en el mediano y largo plazo con los actores que puedan ayudar a hacerlo. En otras palabras, soy consciente que soy bueno con las manos y no tan habilidoso: por lo tanto juego de arquero y no de 10 en mi equipo. O sea, no sacar lo pies de nuestros zapatos.


Pero, el barco populista donde está sumergido este gobierno se basa en un relato sobre un deber ser “progresista” que lo conduce a todos los destinos autoritarios que tiene el mundo. Rusia, China, Venezuela, Cuba y ahora Nicaragua.


El país centroamericano registra más de 30 dirigentes opositores presos sin causa justa. Tal es así que en un informe demoledor presentado por la ONU en 2018 se lo acusa al régimen de cometer violaciones generalizadas de los derechos humanos, incluyendo arrestos arbitrarios de manifestantes por parte de las huestes armadas bajo órdenes de Ortega.

«Algunas de estas personas detenidas de forma arbitraría fueron luego violadas y torturadas bajo custodia. El documento alertaba, además, del uso desproporcionado de la fuerza y de ejecuciones extrajudiciales por parte de la policía, desapariciones, detenciones arbitrarias generalizadas e instancias de tortura y violencia sexual en centros de detención», concluye el informe.

¿A dónde vamos? Usted, como lector, sabrá sacar sus propias conclusiones…

Argentinos que se quieren ir

Por Carlos Paladino

Hay preocupación por la gente que se va o quiere irse del país. De igual modo en que el gobierno se pregunta en qué errores incurrió para perder las PASO; se cuestiona (no es algo que le quite el sueño) sobre las motivaciones que causan el éxodo de jóvenes – y no tan jóvenes – intentando garantizarse una vida, que aquí no visualizan. No son cobardes ni traidores a la patria.

Son argentinos capaces en sus profesiones y oficios que no tienen trabajo; mano de obra despedida por empresarios fundidos que no saben si volverán a abrir sus puertas a la producción, dado las exigencias laborales que las leyes y el sindicato precisan para mantenerse en pie. Emprendedores que no podrán reivindicarse ante la falta de créditos accesibles. Trabajadores de empresas que cerraron y se fueron a producir y fomentar el empleo a otro lugar.

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La llegada de industrias y mercados se vuelve esquiva si consideramos la cantidad de trabas, y el clima adverso que se pronostica. Las firmas en circulación no tomarán asalariados que no saben cómo pagarán, si no aumentan la producción y las ganancias. En muchos casos reemplazarán mano de obra nueva con horas extras. Ya tienen problemas con los sindicatos; ¿originar más? Los sindicalistas no colaboran con la creación de empleo.

Debemos decirlo, el sindicalismo argentino es la mayor contrariedad que dificulta la estabilidad y creación del trabajo genuino. Han logrado instalar el miedo entre las instituciones, son los principales cómplices de cierto factor de poder y, la derivación perniciosa de todo ese entuerto, cae como plomo en el trabajador que dicen: “defender”. Para los emprendimientos chicos y limitados la cuestión revela idénticas condiciones, la posibilidad de contratar gente es prohibitiva. Se las arreglarán como puedan.  

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La actividad privada no brinda la seguridad que los trabajadores requieren; por eso, los aspirantes prefieren el trabajo en el estamento público. Ganarán más plata, gozarán de una asistencia social, no los van a echar y, seguramente, trabajarán menos. ¿Quién quería entrar, en los viejos tiempos a servir en los organismos estatales? Claro, de hecho, los docentes, personal de la sanidad pública, municipalidades y alguno más.

Ascender en la actividad privada era todo un desafío personal y de competencia laboral perseverante con la finalidad de conquistar galones. Los patrones se “robaban” unos a otros, los mejores auxiliares. Hoy – en muchos casos – el mejor regalo que se le puede hacer a un patrón, es presentarle la renuncia. ¡Cómo cambiaron las cosas! Recuperar la economía argentina, bajo el dominio de estos condicionamientos es casi imposible.

Si mi país, (piensa el desilusionado), no me abre las posibilidades a una existencia digna, ¿qué me resta por hacer? Voy a llorar, voy a extrañar, me despediré de mis padres que tanto hicieron por mí y no sé si los veré de nuevo, Si formalizo una nueva familia me arraigaré definitivamente en la nueva tierra que será mi nueva Patria. Tal vez no me acostumbre nunca y viva nostálgico del afecto cotidiano del amigo que tal vez nunca logre reemplazar, del café espontáneo, del asado dominguero; en fin, de la caracterizada impronta argentina.

Pero; otra no me queda. Mi país no hace nada por retenerme. Me resigno pensando: ¡si mi patria se hizo grande con inmigrantes! Muchos escapando de la guerra. La contradicción empeora la cruel realidad; a nosotros nos echan, argentinos que podríamos vivir y hacer crecer una nación que tiene riqueza suficiente para darnos. Entonces, repitamos la historia. Es una determinación difícil. La vida es así.


Una síntesis inquietante aunque esperable                                                


¿Que han estado viviendo los individuos que abandonan espantados todos sus quereres, sus anhelos, sus ambiciones? Una de las respuestas pasa por continuidad de los desconciertos políticos y de una repugnante corrupción sin antifaz.  Quienes parten de la premisa de liar los bártulos y abandonar su lugar, están recurriendo al último hálito de esperanza que atesoraban, haciendo tiempo, por ver si de una vez por todas, empiezan a corregirse los mismos trastornos e impedimentos, a los que no desean acostumbrarse y, menos aún, resignarse. Al fin y al cabo, sólo pretenden una vida normal. No mucho más que eso, pero, en armonía y tranquilidad. Que los días transcurran sin sobresaltos. Despertar y salir a trabajar convencido de que sus necesidades elementales de alimento, salud, educación, seguridad, están cubiertos.  Pedirle esas substancias al siglo actual, no son exigencias desaforadas.

 ¿Cuáles otros motivos los vienen empujando para irse? En Argentina no se puede tener y padecer  hambre. Bueno, hay casi 19 millones de pobres, que representan algo así como el 40,6%. La pobreza infantil toca el 54,3%, índice que afecta a 6 millones de menores de 14 años, de los cuales el 16,6% son indigentes. Según versiones creíbles. Inflación desorbitante con pobreza. Mucha asistencia a las escuelas tiene por única finalidad, la comida diaria suministrada a los alumnos por la cocina escolar. En lugares de inestables recursos, los comedores escolares son mantenidos con aportes particulares. Para los alumnos bajo esas circunstancias, la educación deja de representar la función primordial de la escuela. Fracciones pobres de la sociedad, son auxiliadas por comedores barriales atendidos por caritativos vecinos. Otros merenderos son ayudados por el estado, siempre y cuando se identifiquen con el ideal político del gobierno. Una verdadera maravilla de sensibilidad y caridad cristiana. La culpa es de Macri, pero, no al punto de no poder darles una comida sencilla a los chicos. Respecto de la educación superior, las universidades volverán a la presencialidad completa, en el mes de enero. El gremio les da una tregua. Qué decir de la inseguridad; a los malandras ya habidos, le sumamos los liberados por el gobierno por cuestiones de la… ¿pandemia? Salir o volver del trabajo (aquél que lo posee), es una verdadera muestra de valentía. A lo mejor conseguirlo le costó un infierno de colas, entrevistas y frustraciones y; ahora, lo asesinan por un celular, no valiéndose la víctima de compasión alguna; si es hombre, mujer, joven o viejo, da igual. Es el país seguro con que la mala democracia nos recompensa.

La forma de administrar justicia en Argentina, tampoco es un atenuante para revertir la urgencia de algunos ciudadanos de marcharse a otra parte. Los que fugaron la inmensa millonada que heredó Mauricio Macri, los ejecutores de las obras cobradas y no terminadas; están en libertad.  Los grandes evasores como Cristóbal López, también, podrán pagar sus deudas fiscales (dinero con el que financiaba otras empresas) en cómodas cuotas. A este López, – no el de los bolsos – la AFIP le perdonó deudas y por ser un buen contribuyente le conceden una obra millonaria, en un tramo de la Ruta 3. Lo sucedido al pobre López es un ejemplo de cómo se comporta la Justicia argentina. ¿Miren lo mal que se juzga, que la señora Milagro Sala se siente “desilusionada y usada” por el Frente de Todos? Tiene razón, si la plata que le regalaron se usó y se repartió entre muchos. Los hechos de corruptela impune son inagotables. No alcanza el espacio para describirlos No creemos que convenzamos a nuestros futuros emigrados, si les recordamos los privilegios de los políticos y las iniquidades de la política. Seguro que al amigo o familiar que pronto hemos de desearle suerte, sacó las cuentas y sabe cómo será su vejez. Si emprende con sacrificio una actividad privada, da mano de obra y cumple con todos los requisitos de ley, se jubilará con una sabrosa suma que no le servirá para comprar los remedios; lo que le queda de vida no le alcanzará para arrepentirse de no haber incursionado en política; no destacada; en cualquier carguito de morondanga.

Y puede que antes de “rajarse” tengan en cuenta como han especulado con su salud durante la pandemia. La compra de vacunas ideológicas se realizó tardíamente, porque las mismas debían ser rusas. O, mejor dicho, no provenir de países liberales y ricos. Tal vez se pensó que, con sonrisas y elogios, Putin (uno de los líderes más fuertes del mundo) se podía “ablandar” y tenernos en su círculo de preferencia. ¿Qué paso?… El kremlin envió la cantidad de inyectas hasta donde lo creyó prudente. Los argentinos nos inyectamos con demora. La última buena nueva ocurrió cuando “El Gobierno devolvió 1.3 millones de dosis de Sputnik V a Rusia por problemas de etiquetado “(?) ¡Ojo1. La mala praxis acarrea graves consecuencias. El gobierno anticapitalista y antiliberal, mandó comprar 20 millones de dosis de vacunas Pfizer y 20 millones de Moderna.

Son muchos años de vivir al son de los procesos dictatoriales que nos marcan. Asimismo, acompañados de ineptitud, incapacidad, ignorancia del quehacer público; siempre con la incertidumbre del grado de malicia puesta en los actos de gobierno. Y si pensamos un poco; este acumulado de injusticias es en aras de salvar a esta generación corrupta que elegimos para que nos gobierne La justicia tiene responsabilidad fundamental en las decisiones de los ciudadanos que encuentran la solución en la huida; en el desarraigo forzado. Y, sí, convengamos que hay políticos que tendrían que estar detrás de las rejas presidiarias.

Gente argentina, si se van, que tengan suerte. No nos olviden.  

El Frente de Todos sigue en caída

Por Nicolás Cereijo

Luego de la dura derrota y el posterior cambio de gabinete, el gobierno nacional no logra hacer pie y está en caída, según marcan las últimas encuestas. La histórica estrategia de la dádiva electoral no le está trayendo frutos. La inflación y el escenario de incertidumbre frente a la difícil situación económica marcan el enojo de la ciudadanía.

En su primer informe post electoral, Giacobbe & Asociados refleja que Alberto Fernández registra el índice más bajo de imagen positiva (17,5%), mientras que la de Cristina se encuentra en 22 %. Ambos tienen una imagen negativa muy alta: 68,2% y 70,3% respectivamente.

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Otro dato curioso. Ante la pregunta “¿Quién tiene mayor responsabilidad en la derrota del Frente de Todos en las elecciones?» El 35,3% lo marca el presidente mientras que el 47,5% a la vicepresidenta; mientras que el 64,4 % manifestó que “quiere pierda el Frente de Todos las elecciones”.

Por su parte, la consultora Fixer reveló datos menos fuertes, aunque críticos igual. La imagen del primer mandatario es 26 % positiva y 65% negativa mientras que la ex presidenta tiene 28% positivo y 66% negativo.

Análisis político en el canal de YouTube de Nicolás Cereijo.

Por su parte, Management & FIT reveló en un estudio a nivel nacional que más del 60% de los consultados tiene entre «poca» y «ninguna» confianza en que el Gobierno pueda mejorar el acceso a la educación, resolver la crisis sanitaria ni la crisis económica.

El 64,9% considera que la situación económica está entre «peor» y «mucho peor» respecto a un año atrás y el 57,5% pronostica que empeorará aún más en los próximos meses. El 67,6% desaprueba la gestión del Presidente y un 53,8% tiene una imagen negativa sobre él.

En línea electoral, el 65,1% en total cree que al Frente de Todos le irá entre igual (25,1%) y peor (40%) respecto a las PASO.

Y luego sí introduce ese particular planteo sobre una eventual presidencial el día de mañana. La variante «votaría un candidato favorable al Gobierno de Alberto Fernández» cayó en esta última medición a 30,5%, contra 58,9% de «votaría a un candidato opositor a Alberto Fernández». Completó un 10,6% de «no sabe / no contesta».

Pandemia política: excusa y estallido

Por Rodolfo Florido

El terror como política de Estado. Los que dependen de los planes para comer están en una etapa de desesperación. Lo que reciben no alcanza y lo que quieren no existe; encima los que reparten, esperan agradecimiento de quienes son humillados. Cuidado, porque el odio es un sentimiento que se aprende.

En la Argentina podías bajar de clase social por tu propio fracaso o subir por tu propio esfuerzo, eso ya no existe. Hoy podés bajar de clase social por la  combinación entre la inutilidad del Estado y la voracidad fiscal que se queda directa o indirectamente con la mitad de tu esfuerzo y de tus ingresos.

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Las palabras glamorosas que se usan para disfrazar la verdad, no la cambian.

Pobreza es miseria, no necesidades básicas insatisfechas; una villa miseria no es un barrio popular, es una villa miseria, un lugar donde el hacinamiento, la falta de servicios, las drogas, los dealers y la falta de futuro son condiciones generales en las cuales la excepcionalidad de algunos casos no hacen a la regla.

Inclusión es una palabra hermosa que no define nada con agregarle la E al final. La sociedad la vive como un relato de lo políticamente correcto pero que no tiene correspondencia con la vida cotidiana. A la gente no se la puede obligar a sentir que una E o una X le cambia la cabeza.

Femicidio es una vergüenza social que debería tener su correlato en la disminución de este y no en una mera declaración de voluntades políticas que, lejos de evitarlos o disminuirlos, solo ven como crece sin atinar a preguntarse qué está sucediendo para que muchos “hombres” de hoy sostengan la profunda cobardía de levantarle la mano a una mujer.

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Todos son relatos. En estos relatos, la Argentina es el país de más avanzada en el universo, nadie nos supera. En la realidad, somos una sociedad quebrada. Política, social, moral y económicamente quebrada. Solo en las palabras somos de avanzada. Hipócritas acostumbrados a declarar lo que es políticamente correcto pero de la boca para adentro sabemos que son solo palabras impuestas para no ser denostados por quienes la crearon para parecer progresistas aunque en realidad sean relativistas de lo absurdo y fundamentalistas de las mentiras.

El 3 de agosto, el Presidente dijo… “Nadie defiende más a la clase media que nuestras políticas”. O es un cínico y un mentiroso o vive en un mundo paralelo al que los argentinos en su ceguera no pueden ver. Algo está muy mal. La clase media está haciendo dibujos económicos para no desmoronarse hacia el pánico que le supone poder caer a la clase baja. Posee una vivencia cultural de sí misma que le hace percibir la caída como un tobogán de imposible remontada. Además ve a sus hijos yéndose del país, pensando o planificando irse. Y ya no para hacer un curso o un estudio que le abra más puertas en nuestro país, irse para no volver. Esos hijos ven como sus padres se desesperan y ya esa opción –a los padres- les queda muy lejana. Solteros o recién casados ven que el dinero al que acceden no les permite siquiera soñar en una casa y que las que el Estado les dice que puede darles son de una precariedad que solo soportan la presentación inicial de una casa nueva y recién pintada. Muchas de estas construcciones no duran ni dos años sin empezar a desnudar brutalmente su precariedad.


El sueldo promedio de estos jóvenes no alcanza los 45 mil pesos y aquellos que tienen estudios universitarios no llegan a un promedio de 60 pesos netos. El problema es que, para no ser pobre intentando conformar una familia, según el INDEC, el ingreso no debe ser inferior –al mes de agosto- a los 68 mil pesos. Y tampoco esto es cierto. Para pertenecer a la clase media el ingreso de una familia porteña debería ser de 102 mil pesos. Y esto es otro relato desesperante. Una familia tipo con 102 mil pesos vive muy mal. No vive en una Villa Miseria pero ya no es clase media, quizás sea clase media baja y su percepción es que está al borde del abismo.


Nadie defiende más a la clase media que nuestras políticas«. Las palabras del Presidente suenan a bofetada para un joven con estudios terciarios. ¿600 dólares mensuales se suponen que son los ingresos de la clase media? Un empleado raso en un Mac Donald de los EEUU gana 1584 dólares por mes si trabaja 8 horas diarias y medio día el sábado. Obvio que los costos de vivir son otros, pero una pareja ya podría juntar 3000 dólares mensuales sin ningún estudio, 36 mil dólares anuales y para ganar eso en nuestro país debe trabajar 5 años y medio. Otra vez, o el Presidente es un cínico o un mentiroso o vive en un mundo paralelo al que los demás mortales no tenemos acceso o comprensión.


Radicalizar el discurso de campaña


En resumen, la situación social es extremadamente tensa. La calle es un polvorín, la sociedad se está hartando de vivir encerrada mientras la delincuencia se hizo del control de los barrios. Este año, 44 delincuentes murieron a manos de los asaltados y la cifra crece. Cada semana son más los ciudadanos que se arman y van a hacer cursos de tiro a escuelas de esa especialidad. El año que viene, post elección de noviembre, subirán los servicios públicos, la nafta y seguramente se acelerará la devaluación. La pobreza crecerá y la indigencia con ella. Los planes no van a alcanzar ni para comer 4/5 días del mes excepto marcas de tercera selección y productos extremadamente básicos como harinas, polentas, etc.

La sociedad no quiere que la entretengan con discusiones que están fuera de su realidad cotidiana como la despenalización del consumo de la marihuana o ponerle la X a un documento de identidad de quien no quiere ser hombre o mujer o alguno de esos relatos de entretenimiento y distracción. Comer, vivir, tener un techo o siquiera una esperanza es la demanda. Si no lo entienden, no se sorprendan luego cuando las situaciones se desborden. El agua siempre encuentra su cauce natural cuando los hombres no le ofrecen un cauce alternativo. Piénselo señor Presidente, no vaya a ser que usted sea a quien se refirió el escritor Henry Mencken cuando dijo que… “Un cínico es un hombre que, cuando huele flores, busca un ataúd alrededor.”

Te kirchnerizaron Guzmán

Por Rodolfo Florido

Pobre muchacho. Debe extrañar Boston pero ahora no sabe cómo salir del infierno. Lo quieren convencer de que tener muñeca política es aceptar lo inaceptable y que a ellos no los deja nadie hasta que ellos no lo echen. Lo van a masticar, lo van a digerir y finalmente lo van a expulsar. Mordido, digerido y devaluado.

Después se escribirán ríos de tinta con palabras más acomodadas, presuntas indulgencias y la presunta búsqueda de lógicas políticas donde no existe ninguna excepto la disciplina K.

En pocos días vamos a enterarnos si Guzmán tiene algo de dignidad o si por el contrario aceptará la violación como una forma de amor.

“En el kirchnerismo, vos no decidís cuando te vas. Te quedás y te vas cuando se define acá. Y acá, decide Cristina». Taxativa afirmación de un rancio miembro de paladar negro kirchnerista.

El tiempo corre pero la lucha está terminada. Ya casi el resultado es anecdótico. Basualdo es una excusa menor. Un Subsecretario no puede ser la medida de un Ministro. De hecho con solo discutirlo lo degradaron. Es más, ya podrían, si quieren, sacarlo a Basualdo. No importa en verdad que se quede o se vaya. Basualdo es como esas tropas de primera línea de hace siglos que se las usaba para que el enemigo gaste sus municiones antes de que las tropas principales ataquen.

Guzmán ya está liquidado, solo le resta decidir (a Guzmán) en qué condiciones se va. Ya ni siquiera decide si quedarse es una decisión de él. Ya la tomaron por él. De vuelta… de acá no se va nadie hasta que nosotros no lo echemos.

Dice Román Lejtman…“En La Cámpora y el Instituto Patria tienen otra salida para el affaire Guzmán-Basualdo: cooptar al jefe del Palacio Hacienda, instruirlo para negociar en Washington y ratificar que el poder no se comparte. “Es con nuestro manual o afuera de la cancha”, argumentó un influyente funcionario del Estado que pasó su adolescencia mirando videos de Néstor y Cristina”. O sea; o acepta ser un títere de las decisiones ajenas o le cortan los hilos de control.

“Guzmán también hizo sus cuentas. Acepta la cautela del Presidente y rechaza negociar la deuda al estilo Che Guevara. No le gusta que lo acorralen y seguirá al lado de Alberto Fernández hasta que sienta que su tiempo ya concluyó. Una sensación de vértigo que lo persiguió todo el fin de semana”.

Pobre Guzmán, cree que está manejando tiempos políticos y no se da cuenta que el Presidente al que él acompaña ya entrego a su mejor amiga en el altar del sacrificio que Cristina construyó para luego colocar a Martín Soria. Un ignoto y malhumorado perdedor de elecciones, sin méritos construidos para ser Ministro de Justicia con la sola excepción de ser un disciplinado soldado al que hicieron General de un plumazo.

Guzmán es muy joven como para rifar su prestigio en el altar del sacrificio de otros. Nadie imagina que quiera quedarse en Argentina cuando su función haya terminado. Pero, lo cierto, es que pasó del desconocimiento al cielo, del cielo al purgatorio y ahora debe decidir si pasará del purgatorio al infierno o retomara las riendas de su vida para recuperar un futuro que hoy se parece más al pasado.

Parafraseando a Thomas Jefferson cuando dijo: “Nadie abandona el cargo de presidente con el mismo prestigio y respeto que le llevó ahí”, lo mismo está en el camino de la decisión de un Guzmán que hoy siente como nunca que SU Ministerio no es SUYO y que SUS Funcionarios tampoco son SUYOS. No puede sacar ni poner a ninguno. De hecho, probablemente lo pusieron en el cargo porque sabían que no tenía ningún equipo. Era un importante Ayudante de Cátedra de un ex Premio Nobel de Economía de hace 20 años (Stiglitz) y lo presentaron como el niño Maravilla. Lo cebaron y ahora en lugar de ser Robin lo quieren convencer que se quede pero como el Guasón.  

El Poder tiene mucho de adictivo, especialmente para el que pasó de tomarse un taxi para volver a su casa y de pronto le ponen el avión presidencial, coche blindado y un chofer. La pregunta del millón no es si Guzmán se queda o se va. Es si se queda hasta que lo echen después de hacer el trabajo sucio que le encomendarán para intentar ganar las elecciones de medio término. Después, si lo logran, le harán pagar el costo de los efectos secundarios de las decisiones que ni siquiera él tomó.

Argentina apoya al régimen chino contra la independencia de Taiwán

En medio del conflicto entre China y Taiwán, la posición favorable del gobierno de Alberto Fernández al primero resulta perjudicial al no permitir sumar inversiones de un país que así lo ha manifestado. Por el contrario, la Cancillería argentina no reconoce a Taiwán como país independiente de la administración china. La obediencia extrema a países con regímenes autoritarios desalienta la posibilidad de sumar inversiones de países desarrollados afines a la democracia y sumerge a nuestra nación al retroceso y la desconfianza.

Por Sebastián Re

El conflicto culmine entre Taiwán y China data de la época de la guerra civil que entre los años 1946 y 1949 enfrentó  a comunistas y nacionalistas. Para entender la situación entre China y Taiwán, hay que remontarse al año 1927, a partir del inicio de la guerra entre el por entonces gobernante Partido Nacionalista  y el Partido Comunista.

El presidente de China invitó a Alberto Fernández a una visita oficial a  Beijing y buscan reforzar las relaciones bilaterales - Infobae

Luego de la abdicación del último emperador chino y, tras varios años de gobierno liderado por el Partido Nacionalista , comandado por Chiang Kai Chek, se suscitaron una gran cantidad de sucesos que marcaron la suerte del partido gobernante, como el caso de la Guerra Chino-japonesa y la Segunda Guerra Mundial. Éstos hechos actuaron como desencadenante para incrementar las diferencias y las tensiones hacia un punto de no retorno, para culminar en una Guerra civil entre los años 1946 y 1949, cuando a partir de intensos combates, los Comunistas, liderados por Mao Zedong  terminaron venciendo al Partido Nacionalista y, de este modo, haciéndose con el control de gran parte del territorio chino. Post Guerra Civil, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la mayoría de los países occidentales continuaron considerando a Taipéi ( actual capital de Taiwán ) como el legítimo gobierno de la China hasta 1971.

Ese año, la ONU pasó a reconocer oficialmente al gobierno comunista chino como la máxima autoridad legitima del gigante asiático. Y, resolviendo que a los efectos del Derecho Internacional Público,  sólo se iba a considerar una única China con dos regímenes  distintos.

Es aquí,  cuando nace la política del la República Popular de China de obligar a elegir entre mantener relaciones diplomáticas con Pekín o, con la “provincia rebelde”, naciendo la doctrina conocida hasta nuestros días como “una sola China, dos regímenes diferentes “. La implementación de esta doctrina hizo que el estatus de Taiwán se convierta rápidamente en un tema complicado. Sólo 20 de los 193 miembros de la ONU reconocen a Taipéi. No obstante esto, muchos continúan manteniendo relaciones extraoficiales, como el caso de los Estados Unidos de América.  Cuando EUA rompió finalmente relaciones diplomáticas con la Isla de Taiwán en 1979 también se comprometió a defenderla. Al día de hoy, sigue siendo su más poderoso aliado.

La amenaza del independentismo

Los esfuerzos por mantener reducidas al mínimo las tensiones entre ambos países, a partir de un canal de diálogo entre ambas naciones, que permitió que el año 2009, por primera vez en más de 60 años, los líderes de ambas naciones intercambiarán  mensajes y, que en 2015, ocurriera la primera reunión entre los líderes de ambas naciones de toda la historia, celebrada en Singapur,  en donde ambos líderes mostraron su interés en mantener el statu quo frente a la creciente amenaza del independentismo de Taiwán. En dicha reunión,  los mandatarios propusieron reducir la hostilidad en el estrecho de Taiwán,  aumentar los intercambios comerciales y abrir una línea directa para fortalecer las relaciones mutuas.

Pero, todo lo logrado hasta ese momento, se vio severamente amenazado con la llegada al poder en 2016 de la actual gobernante Tsai Ing-Wen.

En el año 2016, con la llegada de Donald Trump al poder en EUA, éste mantuvo una conversación telefónica directa con la actual mandataria de la República de Taiwán, quebrando de esta manera la política estadounidense establecida en 1979, cuando los dos países rompieron relaciones formales. 

Desde entonces, ningún presidente estadounidense, sea electo o en funciones, se había puesto en contacto con ningún mandatario de la Isla. Pero la actual mandataria taiwanesa, habiendo excepción a esta costumbre, se contacto con Trump para felicitarlo por el triunfo en las elecciones de noviembre de 2016. Asimismo,  en la misma conversación telefónica,  Trump felicito a Tsai por haberse convertido en la primera presidente mujer de Taiwán en las elecciones de enero de 2016.

China says won't change position on Taiwan after President Tsai Ing-wen's  landslide election, East Asia News & Top Stories - The Straits Times
Tsai Ing-wen

Fue a partir de aquí que, la relación de China con Taiwán y los EUA se han convertido en sumamente tensas. Las mismas comenzaron con un reclamo formal del Ministro de Relaciones Exteriores. Pese a la queja,  Trump fue aún más allá sugiriendo que podía romper con la política de una “China unificada” y profundizar las relaciones formales con Taipéi. Todo esto, dentro del marco de una guerra comercial sin precedentes entre Washington y Pekín, que amenaza con escalar a mayores pasando de la retórica a un conflicto armado en el Mar Meridional de China.

La posición Argentina

El apego de este gobierno, el de Alberto Fernández, a China resulta ser de tal intensidad que se pierde uno de los ejes de la política exterior : la apertura al mundo para sumar inversiones.  

En tiempos  difíciles , donde resulta ser sumamente necesario la salida al mundo en búsqueda de inversores que procuren apostar al país invirtiendo en el país.  Y, la consecuencia de esta política exterior, es el caso Taiwán que dio muchas muestras para querer invertir en la Argentina pero hasta ahora sólo recibió trabas por parte de la Cancillería argentina ya que, no quieren reconocerle el statu quo de país independiente al de la administración china. Y, teniendo en cuenta que existen más de 160 países que le ofrecen el visado a los taiwaneses y mantienen fuertes lazos económicos – comerciales, tranquilamente la Argentina podría seguir ese camino en relación a su política exterior para con la República Democrática de Taiwán pero, las inversiones y los negocios en el país por parte de la República Popular de China es de tal envergadura que, el temor a eventuales represalias de China en materia de inversiones millonarias en el país es tal que la Cancillería Argentina se cerró por completo a la Administración taiwanesa.

En momentos donde resulta imperante y muy necesario la llegada de dólares para poder hacer frente y honrar la deuda soberana que el país mantiene con los organismos multilaterales de crédito, el cerrarse al mundo y depender de las inversiones  que te puede ofrecer tan sólo un Estado “es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerlo, y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tirania” (Simón Bolivar).

La culpa no es de “ellos”… que se quemen los “otros”

Por Luis Pico

Todos tienen la culpa… menos ellos.

A los presos no los liberaron ni el Presidente, ni los ministros, ni sus allegados: lo hicieron los jueces, los fiscales, algún funcionario quisquilloso del sistema penitenciario.

A la gente tampoco la mantienen encerrada ellos. Ni siquiera porque la posibilidad de que pudieran salir a las calles la ventilara Alberto Fernández. “Una hora al día y a 500 metros de casa”, ofreció en un mensaje grabado, por lo que no fue víctima de un momento de iluminación en vivo al momento de su discurso. Eso sí, que la luz verde la terminen por dar otros, dícese los gobernadores o el jefe de gobierno porteño. Total, así el que está fastidiado del encierro no “apunta” al Presidente sino a sus autoridades locales, que también serían las responsables por un brote si los mortales, los inocentes que están encerrados en sus casas, salen a pasear.

equipo alberto

Si el desempleo se dispara no dirán que hubo falta de incentivos ni ayudas. Ante las empresas que cierren, quiebren o reduzcan personal, el dardo irá dirigido a los empresarios, a esos que “prefirieron” guardarse los billetes en lugar de “apostar por la Argentina al día siguiente”. Culpa de quienes despachan desde Olivos no habrá sido. Al menos no lo dirán públicamente. No. Mejor decir que bajaron fondos, que ofrecieron créditos a quienes el paso del tiempo les comió los ahorros para poder pagar sueldos, impuestos y servicios. Algunas obligaciones se postergaron, sí, pero eso no quiere decir que más adelante deban asumirse. Y con crédito o sin él, la bola de nieve crece cada semana, amenazante con arrastrar miles de empresas, pymes, emprendimientos y puestos de trabajo a su paso.

Simultáneamente, si los precios suben, si el dólar sigue disparándose, siempre tendrán la excusa de que el gobierno anterior les dejó “tierra arrasada”, cuando se supone que quienes toman el poder en tiempos de crisis lo hacen porque, precisamente, están al tanto de los problemas que tienen que resolver luego de que la gente los votó en las urnas.

¿No les parece suficiente el “esfuerzo” que “hacen” desde Casa Rosada ante semejante crisis? En caso de que la respuesta sea no, también se puede apuntar hacia los demás, como contra los chetos que “trajeron” el coronavirus y terminaron de echar todo por el precipicio.

No todo lo que pasa, en efecto, es culpa del Presidente, así como la Argentina no es el único país afectado por la crisis del coronavirus, que es global. Pero de ahí a no admitir –como únicamente se hizo cuando los jubilados colapsaron las calles– casi nunca, los errores, pasándole siempre la patata caliente al otro, se entra en un juego peligroso. No está bien. Menos cuando se tiene el poder del Gobierno, del Estado, que no son poca cosa.

La oposición no maneja las cárceles ni se sienta con los presos; los gobernadores no pueden, por sí solos, asumir el costo político que supone autorizar a mies, millones de personas, a que salgan a la calle sin saber cómo pudiera reaccionar un gentío tras tanto confinamiento, o si los casos se multiplican y colapsan el sistema sanitario. La Justicia, ahora tildada de completamente independiente mientras un grupito la acusa de tener presos políticos, deja al descubierto otra enorme contradicción. ¿Van a insistir entonces en que solo emiten y firman DNU y poco más?

Errores comete cualquiera. Pero alguien debe asumir el –altísimo– costo político de las medidas que provocaron la molestia que se manifestó en los cacerolazos, por la incertidumbre de si seguir o no la cuarentena y cómo levantarla, de liberar presos, y de la Argentina postcoronavirus.

Decidir haciéndose el distraído, pasarle la patata caliente al otro para que se queme, es querer pasarse de listos. Negar los errores, maquillarlos, es pasarse de listos. Y eso la gente, que no es tonta y está observándolos, lo nota aunque algunos no lo noten.

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