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¿Viramos hacia el socialismo?

Por Carlos Paladino

Alberto Fernández llegó a China, donde se reunirá con el presidente Xi  Jinping - LA NACION

Cuál es el plan del partido gobernante, ¿sacarnos de la pobreza y ponernos a prueba para convivir en la miseria? De a poco, y a fuerza de constancia fueron adaptando a la sociedad bizarra, a la pobreza. Ha sido una tarea con altibajos, pero, sin pausa. No se hizo de la nada; debieron congregarse varios catecismos.

Diferentes y coincidentes en la descomposición, la crueldad, la inmoralidad, la desvergüenza; en fin, de cuanta indignidad conduzca a la desintegridad social. Luchamos por una democracia que al final, vino a empeorar y confirmar los hábitos que quisimos erradicar.

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Las Fuerzas Armadas fueron puestas en su lugar. La fuerzas políticas y civiles se reorganizaron, para ser una innoble y gravosa fuente de trabajo en el Estado, colmado de ineptitudes discrecionales. El presidente del primer gobierno democrático, transición inmediata de la dictadura, con la idea puesta en mejorar una situación que no podía dominar, quizás, equivocado y necesitado de colaboración, anunció al pueblo un “país en crisis” y una “Economía de Guerra” hasta traspasar el gobierno al próximo elegido por el pueblo.

No sólo era tarde; el auxilio y comprensión que francamente expuso, prendió la mecha de la oposición, la abrazaron como un “pase de posta” obligado por el fracaso, y por eso administraron la abdicación en favor de Menem.  Acá empezó otra historia. “El que no tranza no avanza”, se acabó con la virtualidad democrática y republicana. Adquirió de nuevo relevancia la muchachada romántica, los perennes defensores de los trabajadores, en conjunto escudados en Juan Perón; y, una ensalada de políticos de distintas cataduras que aún los vemos impertérritos en alguna función. Sin más ni más, se encargaron de avergonzar la democracia y la esperanza republicana. Una tras otra, las elecciones han ido ampliando la brecha de la pobreza y la justicia entre la clase dirigente y la sociedad civil.

Canal de clases y análisis político del Lic. Nicolás Cereijo

La democracia, así entendida, al ser demasiado buena y contemplativa, fue malquistando las buenas costumbres argentinas, he hizo, que gran mayoría de los estudiantes no estudien; muchos educadores no eduquen, muchos trabajadores no quieran trabajar, que la competencia por ser más probos se esfumara, los empresarios se refugiaran en su imperio, y la honradez y la conciencia quedara a merced de los delincuentes de poca monta. 

Echemos una mirada. Argentina, un país que ha producido 9 defaults en su historia, no tiene por qué perder la compostura y las obligaciones contraídas con sus acreedores internacionales. Y menos traicionar su estilo y conducta de vida. Sin embargo, para el gobierno, estos conflictos parecen no revestir una real importancia.  Luego de dos años de negociaciones, el presidente Fernández y su ministro de economía obtuvieron el sí, para un posible acuerdo. Este “entendimiento· todavía no confirmado, cuenta con el apoyo del presidente Joe Biden. Otros países como Alemania, Japón, etc., muestran agrado porque el FMI nos ayude y sigamos perteneciendo al mercado europeo libre.

En cambio, Cristina, nada quiere tener que ver con negociar ni con agradecer a los exponentes del mundo libre. Lo envió al mismo Alberto Fernández a intentar asistencia económica a países regidos por gobiernos “Autócratas” o “Partidos Únicos”, como mejor le guste descifrarlo (¿comunistas?) Sea por incongruencia, oscurantismo, – viajó como mandadero -, se inmoló despabilado por Cristina haciendo que adoptara la imagen de un incapaz arrepentido de todo lo dicho y hecho unos días antes. Fue a decir que su palabra casi no vale ante la de la vicepresidenta.

En Rusia, sacándole provecho a que anda a las patadas con Estados Unidos por la cuestión de Ucrania, al ayer alabado Biden lo sepultó y sobre su tumba levantó un monumento a Putin. China es una inmensa nación que tercia entre Rusia y EE. UU por la preeminencia mundial, tanto en lo económico como en lo tecnológico.

Alberto Fernández viajó a reunirse con Xi Jinping y usó una estrategia extravagante, que creemos, ni la señora Cristina Kirchner sospechaba. Actuó tal lo hace una criatura cuando recibe una caricia de quien espera una patada en el culo. Seguro que la emoción pudo sobre él. Fue una reunión “cordial, amistosa y fructífera” donde al mandatario chino se le agradeció el envío de vacunas en la emergencia sanitaria y, en un intento por satisfacer coincidencias doctrinarias, le espetó un “si fuera argentino, sería peronista”. Respaldó la apoteosis de Xi de haberse consagrado ·peronista”, arguyendo que los procesos peronistas siempre fueron interrumpidos “por algún golpe de Estado o por políticas liberales”.

El presidente argentino en misión oficial colocó una ofrenda floral en el mausoleo del Mao. Mao Zedong el simbólico líder del Partido Comunista Chino y posterior presidente desde 1949 hasta su muerte en 1976. En una edición que presenció el mundo, Alberto dijo a Xi Jinping “Y nos sentimos muy identificados con todo lo que fue el trayecto de la Revolución hasta el presente, que ha puesto a China en el lugar central que ocupa en el mundo. Sepa que estamos como bien ha dicho usted, compartimos una misma filosofía, que pone al hombre como centro de la política” Mao un enigmático revolucionario y filósofo, asentó su revolución en la clase campesina y realizó la “Reforma Agraria China”. 

Para eso creó el Ejército Popular de Liberación, instrumento con el cual detuvo las contrarrevoluciones contra el Estado.    No conocíamos el perfil filosófico maoísta de Alberto Fernández; aunque eso no quita que haya tomado lecciones con Carlos Zannini, maoísta incorporado al peronismo. ¿Alberto quiso explicarle al jerarca chino que su postura no es favorable a las políticas democráticas y de libre comercio? Suponemos que no, nunca puede haber insinuado tal cosa uno de los derechosos más distinguidos de Domingo Cavallo. Sus gestiones aún se recuerdan.   Con el peronista chino, acordaron fluidas relaciones en estructuras, ciencia, economía y culturales.  “Se anunció la incorporación de Argentina a la iniciativa de la Franja y la Ruta de la Seda del Siglo XXI” Proyectos que sin ardides ideológicos pueden ser ambiciosos

No sabemos por qué, imaginamos a Cristina Kirchner llamando a Xi, revelando que los decires del presidente argentino, fueron a instancias de ella. Es pura suposición. De igual manera, imaginamos el desconcierto del presidente Joe Biden, más allá de que los norteamericanos no son fáciles de sorprender. 

Pero; volvamos a Carlos Zannini. Profesamos la idea de que todos los gobiernos deberían disponer de consultores/asesores espirituales, fuente de inacabada sabiduría como él. En la ex ESMA, se organizó una reunión donde el tema principal eran las causas judiciales que enfrenta la vicepresidenta de la Nación, señora Cristina Kirchner y sus amigos, por “persecución política. (lawfare y fake news).

En “El lawfare en América Latina” hablaron importantes oradores. Zannini, a su turno se valió de sus preopinantes y sumó que el “objetivo de proscribirla” – a Cristina  según su deducción, “Es un peligro para los intereses concentrados, un peligro para la desigualdad, es un factor de unidad y de fortalecimiento de los derechos humanos. Como es Lula, como es Correa, como han sido dirigentes que han perseguido en Latinoamérica” Luego se puso místico e hizo una mezcolanza entre Jesús, Mateo discípulo de Jesús, Pilatos; todo para justificar las injusticias soportadas por Cristina. De alguna manera asemejó a Jesús con la vicepresidenta.  Agregó; además, “No hay lawfare que pueda detener a los pueblos…que tienen que seguir un determinado camino.  Lo que no se puede perder nunca es la confianza en las propias fuerzas”.

Junto al marco extático; que le dio al mensaje, ¿quiso decir algo más amenazador? Lo reiteramos. Que solamente los argentinos tengamos un visionario y esclarecido Carlos Zannini, es un pecado de egoísmo y autosuficiencia.        

Si hacemos una revisión antidemocrática del partido gobernante, con sus antecedentes subversivos, con la difusión de las teorías tercermundista que culpan a los países liberales del vasallaje colonialista que nos circunda, si consideramos la supuesta hermandad de la dinastía Kirchner con las dictaduras sudamericanas actuales; si le sumamos los papelones recientes cometidos ante el FMI, exaltando las cualidades de las naciones totalitarias, inmediatamente después de haberles pedido plata.

Es exagerado, es demasiado imaginativo; pensar que, igual que a los toros de exposición, nos ponen un anillo en la nariz y nos llevan de un lado para el otro. ¿De igual manera nos están conduciendo al comunismo?

¿Quién es Alberto Fernández?

Por Rodolfo Florido

Se especula mucho, en demasía. Se hacen cálculos políticos y se leen antojadizamente tales o cuales indicios. Pero la realidad, al final del camino, es que un hombre es simple o complicadamente un hombre, su psiquis, su historia y sus reflejos construidos. Es el resultado de su historia. Sus éxitos, sus fracasos, sus inconsistencias, sus consistencias, sus construcciones familiares y amorosas, etc. Ortega y Gasset decía en su obra Meditaciones del Quijote, «Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo».

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Este brillante pensador puso de relieve que la persona estaba formada por dos partes esenciales: el sujeto y el mundo con el que a cada quien le toca vivir cotidianamente.

Al respecto, el periodista, intelectual y escritor mexicano Luis A. Guadarrama Rico afirmaba…  “Nos desplazamos en un pedazo del mundo; en una época específica cuyo entorno también nos configura y, a él respondemos desde nuestra existencia”.

Entonces; ¿Quién es Alberto Fernández?

¿Es el que denostaba y acusaba de nefasta a Cristina? ¿Es el que afirma que es una líder indiscutible y un cuadro político al que hay que escuchar? ¿Es el que se desgañita diciendo que la idea de expropiar a Vicentin es de él y de nada más que de él? ¿Es que agradece a la Senadora Fernández Sagasti la idea de expropiar Vicentin? O es de los que creen que cuando a un sapo se lo cocina a fuego lento este no se da cuenta hasta que está hervido y muere.

Cada argentino debería dilucidar para sí mismo si Alberto es Caperucita o el Lobo. Claro que podrá decirse, lo que no es menos cierto, que los seres humanos no son binariamente Caperucita o el Lobo. Qué la deconstrucción de un ser humano es mucho más compleja que la bondad y la sabiduría en estado puro o el cinismo y la perversión en estado puro y es absolutamente cierto. Nada es tan simple, por eso es necesario saber “Quien es Alberto”.

Descubrir o acercarse al descubrimiento de la naturaleza primaria de Alberto Fernández- es muy importante, diría determinante ¿Por qué? Porque es el primer ciudadano, el Presidente en un sistema presidencialista, el que manda, mezcla y reparte, el que ordena una dirección y en esa dirección –cual Formula 1- succiona a toda una sociedad. Sus aciertos impactan sobre todos y sus errores los destruyen con igual consistencia.

Alberto es un hábil declarante. Cada vez que transita espacios incómodos crea expresiones duales que le permitan ir en una u otra dirección. Una suerte de recalculando permanente. Alguien que podría decir sin ponerse colorado que hay violaciones y violaciones consensuadas. Cristina no es así. Ella puede decir sin ambages… expropiación. Alberto dirá “rescate”. El problema es que la ciudadanía ya se está dando cuenta que los buenos modos terminan en el mismo resultado que los malos modos.

Cada vez que la pregunta se repite… ¿Es Alberto el Presidente o es Cristina? Es el poder de Alberto el que se resiente. Claro que esto es así, si él quiere ser Presidente y no un Cámpora o el Medvedev de Putin.

Su necesidad de expresar que el Presidente es él, hace pensar que quiere realmente transformar la duda en una expresión asertiva.

Entonces… ¿Quién es Alberto? ¿El que transito por la derecha nacionalista que integro con Alberto Asseff, que luego le diera el sello para que José Luis Espert le birlara votos por derecha a Macri?… ¿El que estuvo con Raúl Alfonsín como subdirector general de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Economía?… ¿El que estuvo con Menem como Superintendente de Seguros?… ¿El que estuvo con Cavallo representándolo como Legislador del partido “Encuentro Por la Ciudad”?… ¿El que se encargó de los fondos de campaña para la candidatura de Eduardo Duhalde?… ¿El que estuvo con Néstor? ¿El que se peleo con Cristina? ¿El que se amigó y está con Cristina? … o Alberto es todo eso.

Un gran navegador de la historia, un hombre que fue para todos importante aunque todos esos sean enemigos políticos los unos de los otros. Un sobreviviente pragmático o un cínico capaz de explicar lo inexplicable en un país donde la resiliencia es casi más importante que el futbol. Un hombre con una empatía capaz de comprender todo y a todos o un sociópata al que nada lo conmueve con excepción de sí mismo y sus ambiciones. Un hombre del Poder para tener Poder o un hombre que por el Poder es capaz de entregar todo.

Dilucidar quién es Alberto realmente no deja al fin de cuentas de ser una opción subjetiva entre extremos no expresados. En cualquier caso solo hay una realidad empírica. Y es que; esto, se dilucidará más rápido que lentamente. Es imposible disimular mucho más tiempo la naturaleza primaria  que guía las conductas y las decisiones de Alberto. Al fin y al cabo es como la vida misma, se puede engañar a alguien un tiempo pero no todo el tiempo. No falta demasiado, más bien falta poco, para saber con certeza si él es el Presidente, si decide lo que desea o decide lo que desean otros, o si acomoda sus deseos alineándolos con los deseos de otros convenciéndose así mismo de que está haciendo lo que desea o si es un pragmático o un cínico.

No será la opinión de quien firma la que dilucide estas preguntas, serán luego los hechos lo que diluciden las respuestas objetivas a las construcciones subjetivas. O, como dijo Bertrand Russell… “Muéstrate escrupuloso en la verdad, aunque la verdad sea incómoda, pues más incómoda es cuando tratas de ocultarla.”

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Tonelli: “Lo ideal sería una combinación de cuarentenas específicas y reactivación económica. Pero ahí falta un gran supuesto: un Estado inteligente”

Dialogamos con el reconocido politólogo, docente y analista político Luis Tonelli. Cuarentena, acción política oficialista y opositora – con su génetica particular – fueron algunos de los temas tratados. «La situación crítica obliga a la oposición a cooperar. Los que tienen responsabilidades de gobiernos como gobernadores e intendentes son los que más dificultades tienen para hacer oposición del gobierno.»

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¿El gobierno nacional se “enamoró de la cuarentena”?

Goethe tiene una novela sobre el amor que se llama “Las elecciones electivas”…Digamos que entre crisis y peronismo siempre hubo una atracción innegable. El peronismo asumió a partir de 1983 siempre después de una crisis (1989, 2001), y ahora que había habido un traspaso normal, aparece el coronavirus para reclamar ante esa amenaza tremenda, superpoderes, y gobernar por decreto.

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¿Cómo ve el manejo de la pandemia en comparación con el accionar de otros países?

Pese a que la ciencia nos permite comunicarnos por zoom, mandar satélites para averiguar si hay vida extraterrestre, y hacer que mi nieta deje a sus padres pelearse tranquilos durante la cena, gracias a que ella juega con el celular, no ha encontrado todavía y se hace funcionar los modelos sin datos fehacientes. El arma a la postre más efectiva, la cuarentena total, es del medioevo y nos lleva a las cavernas, dado que destroza a la economía. Lo ideal sería una combinación de cuarentenas específicas y reactivación económica. Pero ahí falta un gran supuesto: un Estado inteligente.

¿Está de acuerdo en sostener que el gobierno nacional actúa de modo autoritario?

Con todo el respeto y admiración por los “compañeros”, que se caracterizan por su audacia, el peronismo tiene un ADN verticalista y decisionista, y ahí, la genética lo explica, ya que su fundador fue un militar y fue creado desde el Estado. Apenas puede, el peronismo despliega su carácter, y esta situación de emergencia es su ambiente natural. Como decía el gran jurista Carl Shmitt, compañero de ruta del nazismo “Soberano es quien impone el Estado de Excepción”.

¿El cacerolazo de la semana pasada significa un llamado de atención o refleja solo la mirada de un sector ya constituido como contrario al gobierno?

Las dos cosas. Alberto Fernandez está de suerte últimamente: fue ungido candidato y ganó las elecciones, cuando él personalmente no tenía ni un digito de intención de voto. La pandemia y los éxitos iniciales le sirvieron para alcanzar índices de popularidad soñados. Pero estos índices se dan al inicio de un proceso dramático, que es inédito hasta para Argentina, que ha vivido muchos dramas. Hay una contradicción fáctica entre “cuarentena, economía y libertades”. Ojala me equivoque, pero esta popularidad puede serle cobrada muy duramente a futuro. Y ese cacerolazo es una pequeña factura inicial. Ahora, si el Presidente tiene éxito, la avenida 9 de Julio deberá ser rebautizada Alberto Fernandez.

¿Cómo ve el desempeño de Horacio Rodríguez Larreta? ¿Es una construcción de liderazgo similar a Alberto o ve diferencias?

Ambos tienen en común que son políticos más de gestión que de liderazgo (aunque el Presidente es más un “gestor” de expedientes y Rodriguez Larreta un gestionador de materiales). Se sienten cómodos con un Jefe. Alberto Fernández parecía el jefe de Gabinete de su vicepresidente, y ahora ha sumado un nuevo grupo en el cual referenciarse: sus “infectólogos” amigos, con lo cual legitima hasta reordenar las partidas presupuestarias a piacere.  Por su parte, el Jefe de Gobierno porteño pudo resistir el vendaval de la derrota electoral, que afectó a Macri y a Vidal, desde su bastión de la ciudad. Pero le resulta difícil e incómodo constituirse como opositor. Si quiere aspirar a la presidencia por sus propias capacidades, con ser buen gestor simplemente no alcanza.

Para finalizar, ¿cómo analiza el rol de la oposición?

Así como el peronismo es un fenómeno paraestatal (nació para el Estado) el radicalismo es un fenómeno societista (por algo usa una Unión Cívica). La idiosincrasia del PRO es más ambigua. Se referencia en la G.E.N.T.E. pero como clientela de los productos que ofrece la gerencia con un esquema verticalistas. Dicho esto, por representación o por marketing, ambos dependen de la evolución de la opinión pública. Con semejante niveles de aprobación presidencial, la oposición se siente muy incómoda, y eso también impide que se diriman los liderazgos, que han quedado cuestionados por la derrota electoral. Los venezolanos tienen una frase “te agarro en la bajadita”, y me parece que la oposición está empezando hacer pie en el descontento incipiente.

Entre la posición de la poca crítica por la buena imagen presidencial o la de estar atenta remarcando las críticas, ¿con cuál se queda?

La situación crítica obliga a la oposición a cooperar. Los que tienen responsabilidades de gobiernos como gobernadores e intendentes son los que más dificultades tienen para hacer oposición del gobierno. Creo que la oposición tiene que aprovechar este impasse para elaborar propuestas concretas para 1) luchar contra la pandemia; 2) salir de la cuarentena; 3) resucitar la vida económica y 4) establecer una red de contención social efectiva. Y así funcionar como una suerte de shadow cabinet, como en el gobierno británico. Por otro lado, tiene que ser totalmente intransigente con los que son sus valores de libertad individual y colectiva, respeto por las instituciones, búsqueda del consenso y austeridad y probidad.

Lo frio, lo tibio y lo caliente viene dado por las características personales de sus integrantes. Y ahí hay de todo como estante de hipermercado antes de la cuarentena.

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