GASTO PÚBLICO: ¿NULIDAD O ESTRATEGIA ELECTORAL?

 “El Estado es el arma de represión de una clase sobre otra” (Lenin 1870-1924)

Por Carlos Paladino

El filósofo citado creía que ese era el rol del Estado, imbuido y convencido, luego de atravesar el período zarista, un régimen de supremacía absoluta instaurado en el imperio ruso, que acabó, cruelmente su gobierno en 1917, dando inicio a una sucesión de políticos que nada resolvieron en cuanto a sus dificultades orgánicas.  Rusia, terminada la guerra bajo ese poderío hegemónico, sufría el hambre y la serie de necesidades elementales de una nación posguerra que, encima, no producía lo suficiente para paliar el derrumbe social. Fundó el Comunismo Ruso. Por lo demás, Lenin, fue un pensador radiante y un ejecutor pragmático de sus ideas. Otro momento histórico, otro suelo y otro clima.

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Argentina no guarda una tradición política tan radicalizada como la de La Madre Rusia; aunque a juzgar por los hechos que venimos contemplando, es un riesgo que no debemos desechar. No obstante, un gobierno republicano argentino, no tiene asidero para suscribir a doctrinas que le niegan a su gente, los derechos adquiridos por la vía democrática.  A no ser que, por motivos ruines y degenerados, los gobiernos argentinos hallen en este proceder, un estilo de gobernar. Es una táctica para perdurar con la suma del poder público.  El fundamento de tal coacción no es el mismo que ocupo en la época zarista. 

El kirchnerismo en su excursión gobernante, al no tener resuelta su complicada situación judicial y, sin una solución a la grave realidad económica y social de la nación, tira a cualquier parte la preocupación que debería embargarlo por la inflación imparable a causa del excesivo derroche político (entre otros motivos) que afecta al  Gasto Público Nacional que se agiganta muy por sobre los índices inflacionarios y desproporciona la distribución de los ingresos entre los argentinos. La razón del Gasto Público debe ser de utilidad pública; “debe solventar y satisfacer las necesidades de una comunidad” Se entiende que, a toda la comunidad, no a una porción determinada y privilegiada de esa comunidad. 

Al estar en riesgo la futura reelección del partido kirchnerista, éstos, están usando las ventajas que otorga el manejo del Gasto Público –  contrariando los cánones que sustentan a una democracia plena –, en una campaña electoral. La articulación de los aconteceres diarios, nos indican que se está aprovechando el Gasto Público como una estrategia electoral, en función de juntar votos que aprueben la fracasada gestión.  El Gasto Público Nacional utilizado como si fuera una herramienta válida contemplada en los argumentos de la  Estrategia Electoral, y que, además, facilite su permanencia eterna en la conducción del destino argentino. 

El kirchnerismo acude a la vieja enseñanza “a palabras necias, oídos sordos” y con esa extraña comunicación le dice a su electorado que no presta atención los dichos ajenos, los comentarios les son indiferentes. La diferencia pasa por la interpretación que se quieran dar a las palabras; el gobierno no desoye reclamos vacíos de contenido, simplemente, no escucha las súplicas de reparación urgente que su población le demanda. La señora Cristina sabe que responder a esos pedidos no le garantizan triunfo alguno. Los pagos al FMI, los jubilados, los trabajadores, la producción de productos y bienes, la inflación, la injusticia social; etc. y más etc., ninguna de esas pequeñeces le importan. Mejor dicho, no le deben importar ante un escenario político y judicial que la va cercando de a poco, y que no ha conseguido cerrarse por ser ella, quien es.

El negocio de cada chancho a su chiquero, es un disparador para comprar voluntades y votos, dando empleo a diestra y siniestra, con el uso indebido del presupuesto destinado al Gasto Público. Y, en este tópico, la iniquidad es infame por donde se la mire. En un país carente de sueldos dignos, de servicios esenciales, con un índice de pobreza que no cesa de crecer, paralizado en la faz económica, librado a la inseguridad y la corrupción, etc. El ministro Jorge Ferraresi ¿se dio por aludido cuando dijo? “Si perdemos algunos vamos a ir presos y otros, a dar clases” Los mandamases políticos, en vez de arremeter una economía de guerra, suprimiendo lo superfluo e innecesario; dilapida distribuyendo trabajo donde no hace falta.  No hay dudas; el Gasto Público ha dejado de tener como propósito la integridad comunitaria, para convertirse en un elemento de campaña política partidaria.

          

El dinero se despilfarra en cantidad de cosas que no revisten importancia o apuro en definirse. La impresión de billetes con distinto diseño y color… ¿era necesaria? Al menos nadie ha justificado esta medida. ¿Cuánto cuesta la elaboración y confección de esa innovación? Desgraciadamente, se piensa en algún negocio con beneficio para unos pocos. El cambio no contempló la emisión de billetes de mayor denominación, que era en rigor, una auténtica necesidad para el consumidor y darle agilidad, sobre todo, a la circulación del dinero en los cajeros de los bancos. En una de esas, algún esclarecido funcionario, pensó que con ello no se reconocía la inflación. El gobierno y demás políticos, a la hora de repartir tortas, no resignan ni un céntimo, ni una mirada contemplativa hacía la industria de producir pobres. Según los que dicen saber “Hace más de dos décadas los planes sociales se han incrementado exponencialmente” (Damián Di Pace- 16/04/22) El territorio nacional se ha convertido en un país “planero” A los más vulnerables (así se dice ahora), a través de una anarquía de programas, se los acomoda para improvisarles consuelo. Son millones de personas que el gobierno confía que los reelegirán. ¿Desde cuando el gobierno argentino se regocija con la indigencia ajena? ¿A partir de qué momento nuestros ciudadanos renunciaron al progreso ascendente en base al trabajo honesto? Quizás hallemos respuesta, a contar de gobiernos que esgrimen a la pobreza como fortaleza.

El Gasto Público, va en auxilio permanente de las provincias que menos cuidan sus presupuestos; precisamente, las mismas que están excusadas de rendir cuentas por el dinero que reciben. Se otorga dinero por favor y para que el descontrol crezca. Formosa, Santiago del Estero y Chaco son ejemplos de cómo son malgastados los recursos genuinos de manera dictatorial. 

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Despóticamente, también, se distribuye el empleo público como al jerarca se le antoja.  Un constreñido repaso sobre el tema nos recuerda: en abril del 2021 la información apuntaba a la gestión de Kicillof por haber duplicado los cargos públicos, se readecuaron los ministerios y se crearon secretarías y subsecretarías nuevas. En junio de 2021, un poco por la pandemia y otros concernientes a la próxima gesta electoral la noticia era: “Suben a $ 1.000 millones diarios el gasto social al comenzar la campaña” (informe de Clarín). El periodista cordobés Adrián Simioni nos anoticiaba que, en el Ministerio de Economía de la Nación, “pasan a planta permanente a 410 personas de un saque”; “El Banco Central reestablece el empleo hereditario” Del mismo modo, el diputado cordobés kirchnerista, logro consenso, ·para extender hasta el 2072 tres impuestos destinados a financiar oficinas estatales y a subsidiar … el cine, el teatro…” Al mismo tiempo como regalo a los 30 años de ANSES se “incorporó a 1.000 a PLANTA PERMANENTE” El Estado Argentino no consiente que la actividad privada, fomente el empleo legítimo encaminando el crecimiento empresarial, junto a la facultad de generar trabajo. Es preferible fundir a los “miserables” empresarios a que se le reconozcan ciertos méritos. Ahora: “El Gobierno avanza en un plan para incorporar 29.000 personas a la planta permanente del Estado” Es un programa denominado “Regularización del Empleo Público” de engorroso trámite e incorporación regulada. Sólo le dedicamos espacio a este tema, basados en unos escasos datos que tenemos a mano. 

¿Cuantos votos se gana el gobierno con esta marejada de sueldos que deberá afrontar el Gasto Público actual y el de un futuro cercano? Entra en la reflexión, el suponer que son números insignificantes. Hoy, puede ser, pero esta política improcedente y arbitraria continuará y, falta un largo tiempo para la pelea electoral. No sea cosa qué…La oposición parece no hallar la eficacia en controlar esta sangría. Si a la franja productiva del país se le obstruye ocupar el lugar que le es natural para cambiar el aspecto económico y social del pueblo  argentino, nos espera una suma de gravámenes y emisión desorbitada que habremos de asumir, nos guste o no, para que el Estado siga comprando votos que lo socorran. La dimensión del Gasto Público se refleja en el apuro gubernamental por sortear el trance donde está paralizado, sea como sea y caiga quien caiga. Cómo “la necesidad tiene cara de hereje”, no hay que descartar que marchemos vagando por las calles o, mendigando a algún Camporista amigo, un trabajito que nos permita subsistir. 

El estado dictatorial de Lenin, aunque de manera más sofisticada, vuelve y se implanta en Argentina.     

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