IDEARIO ARGENTINO AL SERVICIO DE PUTIN

Carlos Paladino

Como en los tiempos de la “Cortina de Hierro”, hoy nos volvemos a ocupar de Rusia. Nosotros no nos podemos quejar porque en una de esas le damos solución a la incumplida Tercera Posición del partido gobernante. Aunque algunos roles se modificaron; antes fue entre EE. UU (capitalismo) y Rusia (comunismo, marxismo, etc.).

Ahora buscaremos un sitio medio entre las políticas dictatoriales de Rusia y China, parecidas, pero no iguales. La gira presidencial de Alberto Fernández por esas latitudes nos simplificó la disyuntiva ya que a Rusia le dijo que cuando quieran entrar a Latinoamérica, los argentinos le abrimos la puerta. 

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El ex canciller argentino Jorge Faurie, – con algunas historias que no lo dejan bien parado- refiriéndose a ese periplo que incluyó a Barbados, dijo sobre el mandatario “que se deje de pavear y se encargue de los temas que le preocupa a la gente” Hizo otra acotación: ¿Qué necesidad había de meter el dedo en el ventilador? La gente está preocupada por su economía, su seguridad y el presidente debería estar dedicado a esto y no a encontrarse con Putin”

Vladimir Putin, que ya penetró y combate en territorio ucraniano, cuando asumió la presidencia en el año 2000 causó una inquietante impresión a Madeleine Albright (ex secretaria de Estado de la administración Bill Clinton) que quedó asentada en el The New York Times. Sólo se sabía de ese misterioso hombre que venía de ser un ex agente de la KGB. “Putin es pequeño y pálido, tan frío es casi reptil”.

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Tal es el estremecimiento que el nuevo líder ruso produjo en la funcionaria. Demasiado extremado y desatinado, a nuestro entender, aunque, seguramente, para tal descripción tuvo que haber influido el añejo disenso:  democracia/capitalismo vs. dictadura/socialismo. También; “el contrataste entre Putin y su ampuloso predecesor, Boris Yeltsin”. La mujer lo imaginó agazapado, preparado para dar el gran salto que reconquiste las virtudes perdidas; orgullos de la antigua Rusia.

Luego del entramado mendicante de Alberto a varias puntas, ¿a favor de quién estamos? Porque Joe Biden, que nos presta la plata ya dijo que descuenta que Argentina está con los norteamericanos. Problema a resolver.  


Esta situación de izquierda o derecha, aunque no lo parezca, fragmenta a nuestro país.  Los no peronistas, suponemos, apoyan al mundo democrático, liberal y de libre mercado. Los kirchneristas, que arrastran a todo el peronismo, hace rato tomaron postura por el presidente Putin a instancias de la señora Cristina Kirchner que lo hizo sin consultar con nadie o, casi nadie. Cristina Fernández de Kirchner coacciona a todos sus seguidores a partir de sus soberbias o, mejor dicho, conveniencias. Hoy, dado su situación procesal, se encuentra más segura bajo el paraguas de la dictadura rusa. Por eso, gestionó como presidente de la nación una “Entrevista histórica” con Putin en el año 2015, en RT, un medio ruso que opera en América Latina. En la conversación explicó que ni Venezuela ni Rusia encarnan peligro para Sudamérica. Anunció que había conformado con el presidente Putin “Una asociación estratégica integral entre la Federación Rusa y la República Argentina…” Como faltaba poco tiempo para las elecciones que pensaba ganaría, se animó a asegurar que este proyecto se llevaría adelante “porque nuestra fuerza política va seguir conduciendo los destinos” argentinos. Se hizo su agosto al ponderar el discurso “estupendo, muy sensato y sincero”, de Vladimir Putin en la Asamblea General de la ONU, quien, asimismo expresó, estar listo a “combatir cualquier tipo de terrorismo”. La intrepidez de Putin a la vista del mundo, marcó a Cristina, “lo ha convertido en un líder global” en lo que tenga que ver contra el terrorismo, indicó. Son los decires, sin razonar mucho de una Cristina jugada.


Como lo hace ella. A la pasada, repudió el poderío militar de Israel, además, de unas cosas más que le salieron al cruce. Los acuerdos con Rusia implicaban una millonada de dólares en inversiones destinados a infraestructuras importantes.  Acompañando los convenios, llegaba la producción en Argentina de las vacunas Sputnik V. Queremos convencernos de que esas ejecuciones formarían parte motriz de las insuficiencias y carestías del país. Porque ya aprendimos que “el interés tiene pies” y “entre más obra, más sobra” Antiguos refranes que ironizan la corrupción. De eso no pecamos de ignorancia.  La señora quedó embobada con Putin, por algunas gentilezas del líder y máxime, por la gratitud recibida por su apoyo en la “cuestión de Krimea”, en el 2014, cuando ya empezaban las protestas por la independencia de Ucrania.

El mundo que adhiere a las ideas de libertad y democracia, se anoticiaron al instante de la actitud de la señora. Pero, a Cristina le importa un rábano y ventiló, en nombre de ella, su partido y de los argentinos, su voluntad de acompañar al mandón ruso, hasta el año 2036. La presumida abanderada de los Derechos Humanos, embelesada por un infractor que no duda en aplicar tratos crueles, degradantes; a los ciudadanos que se diferencian de los dictados del Partido Único. La señora vicepresidente no se asocia a Vladimir Putin por argumentos relacionados con la dignidad y la justicia de sus “argentinos y argentinas”; es axiomático que exige crear y refugiarse detrás de su propio “telón de acero”. 

El inconveniente yace en que la dirigencia republicana argentina (si es que existe), va dejando correr el tiempo, preocupada por su continuidad económica. ¡Cuántos rabiosos demócratas, en tan sólo 24 horas, mudaron su corriente filosófica, ante la vacilación de perder el oneroso cargo que la silla les franquea… ¿Los nombramos? Claro que contamos con la asistencia del Papa Francisco, que alienta a rezar para que Europa respete la libertad de cada país. Nosotros, los latinoamericanos en cambio, estamos bárbaros.

La señora Cristina Kirchner consuma todo el compromiso que se ha impuesto con la Rusia de Putin. Hace aproximadamente un año, pisó Moscú, Eduardo Zuain (Chango), el nuevo embajador argentino en Rusia. Fue para activar la llegada de los refuerzos de las vacunas. Y, otras cosas, por supuesto. Ha hecho una rápida carrera en la diplomacia de Héctor Timerman, en la segunda presidencia de Cristina. Zuain debía ir a juicio junto a Cristina, acusado de encubrir a los iraníes que volaron la AMIA.  También estaban citados Parrilli, Zaninni y Cía. Eduardo Zuain (Chango para los amigos), debía declarar por su activa participación en las negociaciones previas “con los funcionarios iraníes que terminarían en la forma del Memorándun de Entendimiento, con ese país por el que luego el fiscal Nisman denunciaría al gobierno de Cristina” (Héctor Gambini, Clarín, 3/2/21) Embajadores de este nivel ético enviamos – en este caso a Rusia – a embanderar la dignidad y el prestigio del pueblo argentino. ¿Compensación por los secretos que Zuain encierra bajo llave respecto de los casos investigados por la Justicia; ¿AMIA, Memorándun, Nisman? Delitos emblemáticos, simbólicos del gobierno argentino, que envuelve una cuantía desmedida de funcionarios de primera línea. El Chango en funciones agradeció a Putin por las vacunas y propuso “un relanzamiento” entre dos naciones que hace 135 años mantienen relacione diplomáticas.  Pero, dijo algo más importante y comprometido para la Argentina, en su afán por encumbrar a la presidente “Pero sobre todo desde 2014, cuando se firmó un convenio de asociación estratégica, perfeccionado en 2015, bajo el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner” (RT)

Con lo expuesto deducimos que el pacto-acuerdo estaba sellado: Al no haber renovado el kirchnerismo la conducción del gobierno, las cosas quedaron acondicionadas o suspendidas entre los dos países.


                     CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE DE LA NACIÓN ARGENTINA


Mientras el kirchnerismo tenga acceso a la suma del poder político y pueda afianzar su obstinación de acercarse a Putin, rondará en pos de esa meta. El presidente que está lejos de ser socialista, oficia de mandadero que reafirma cuanto antes las aspiraciones – alocadas o no – de su jefa. Así acordaron que sería la estrategia a seguir de Cristina, mientras haya plata, suponemos. El resto de la regencia, proveniente de una izquierda violenta, guerrillera de los ’70, mantiene sus ínfulas apañados por la mismísima Cristina. Muchos de aquellos muchachitos (los recordamos) son los mismos; otros hijos, pariente o descendientes de aquellos. Por convicción o por buen dinero, conforman una masa pro-soviética que es fiel, piense como piense la vicepresidenta, que, dicho al pasar, la sostendrá a “pecho descubierto”. Otra no les queda. La Cámpora se en columna dentro de ese esquema, pero, por encima de ellos. Todos bien pagos e intocables.

Esto viene porque Jorge Taiana, ministro de Defensa de la Argentina (montonero, con cargos pesados), firmó un convenio que autoriza a que los oficiales argentinos podrán tomar entrenamiento en las academias militares de la Federación Rusa. A la par vendrá el adoctrinamiento. En que consiste el adoctrinamiento, no lo sabemos, no obstante, estará impregnado de “un poderoso sistema de educación ideológica”, contribuyendo así, a la aplicación y enseñanza de modernos métodos tecnológicos. 

Sobre el tema tratado, hay mucho para escribir, empero, de estos proyectos se desprenden claramente, los objetivos   de las negociaciones antedichas.

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