Se necesitan campañas políticas responsables para cuidar a la democracia

Por Nicolás Cereijo

Facundo Manes en el Microestadio de Ferro.

Con el clientelismo no alcanza. El problema es que se están agotando todas las instancias de legitimidad. Campañas con promesas basadas en recomendaciones de destacados publicistas pero luego incumplidas. Es urgente la autocrítica de la clase política para no seguir dañando la confianza civil en la democracia.

¿Quién no quiere pobreza cero? ¿Quién prefiere el asado en vez de polenta? Atentos con los slogans atractivos en campaña pero inconducentes en la práctica. Este conjunto de irresponsabilidades puede llegar a un agotamiento hacia la política – y la democracia – por parte de la gran mayoría de la sociedad civil, comúnmente despolitizada.

De esta manera, es fundamental cuidar los recursos que aún inspiran confianza. En este sentido, celebro lo dicho por Facundo Manes en el importante acto radical en el Microestadio de Ferro: “Le pido a la gente que vaya a votar, que se sume al ‘basta’ que necesitamos los argentinos. Hay mucho trabajo del Gobierno en el clientelismo, pero no va a cambiar el voto de la gente. Puede haber un efecto de gente que no votó que al ver el clientelismo y nuestro triunfo piense ‘esto es posible’»

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Justamente, la crítica al clientelismo sumado a la campaña del BASTA a las situaciones que molestan sistemáticamente a la clase media y a los trabajadores en Argentina es vital. Proponer sobre lo concreto alimenta la credibilidad y más aún de candidatos con trayectorias importantes como Facundo Manes y/o de experiencia en la gestión en seguridad como es el caso de Diego Santilli.

El propio Manes dijo en una entrevista a TN: “El Gobierno nacional y el provincial están haciendo muchísimo clientelismo, pero más allá de que pueda tener un efecto menor, la gente dijo ‘basta’. La dignidad no se compra con una bicicleta o con una heladera».  Se tiene que acabar de raíz el clientelismo fundamentalmente por su efecto dañino.

Por otra parte, gran parte de la sociedad está demandando consenso, debate, trabajo en común. Dejar chicanas que polarizan para acordar las bases que permitan salir adelante a muchos argentinos sumergidos en la crisis económica.  

Pero si a la hora de debatir el argumento es que el otro es el causante del mal, estamos en problemas. Urge la claridad de conceptos, de ideas, respetarlas en el mostrador pero con consenso. Se puede salir exitosamente si los principales dirigentes están dispuestos a ceder su carrera personal por el país. No hay mucha ciencia, solo convicción y fe.

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Para terminar, mucho se habla del Pacto de la Moncloa, pero poco se comulga en la práctica. Por aquel entonces, en una España agazapada en una fuerte crisis económica y desunión propio de la herencia del franquismo, la frase de convocatoria del primer gobierno democrático fue: “O los demócratas acaban con la crisis económica o la crisis acaba con la democracia”.

Con gran vocación política allí se optó por la primera opción. Espero que la dirigencia política Argentina esté a la altura de imitar el ejemplo y no caer en la segunda y fatal opción.

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