¿Cuánto afecta la pandemia a la salud mental?

Luego de un año y medio de aislamiento provocado por la pandemia Covid 19, las consecuencias que la población ha atravesado se ha visto desbordada. No hubo una previa preparación para los trastornos mentales que este confinamiento y que esta incertidumbre propiciaría. La situación de encierro, generó en parejas o familias, pérdida de los espacios personales, discusiones por el uso de dispositivos o de los lugares de la casa.

Por Cristina Paulik*

En las familias con niños, la ausencia de presencialidad escolar obligó a estar mucho tiempo frente a una máquina o teléfono, generando progresivamente la desmotivación, y perdida de interés de los niños y adolescentes. Los mismos abandonaron progresivamente el interés por socializar con pares. Esto es lo que se comenta en las sesiones de psicoterapia: desde el interés, hasta el temor en el reencuentro con amigos y compañeros de colegio. Esto conlleva a una tendencia sostenible que se repite en distintos casos, hacía llegar casi a un aislamiento voluntario. La falta de vida social e imposibilidad de desarrollar actividades físicas o artísticas, según relatan los pacientes, les genera desgano, y cada vez menos interés por iniciar las tareas diarias y como decir “no salir de la cama en la mañana”.

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Muchas personas se vieron obligadas a realizar home office, no en las mejores condiciones hogareñas, esto generó stress y ansiedad. Los menos afortunados perdieron sus trabajos y desarrollaron incertidumbre por el futuro personal y familiar, angustia y cuadros depresivos y ataques de pánico. Todos se han visto atravesados por el temor al contagio propio o de un ser querido y posible muerte. Así como la incertidumbre sobre el futuro.


Muchas familias están viviendo el desasosiego de haber perdido a un ser querido en este proceso, situaciones de angustia y duelo. De las cuales les costará mucho tiempo recuperarse. Se incrementaron los casos de violencia dentro del hogar a causa del confinamiento. La convivencia las 24 horas los 7 días de la semana, puso de manifiesto antiguos problemas no resueltos que salen a la luz. Este panorama fue erosionando nuestra salud mental. El insomnio comenzó a ser moneda corriente.


Estudios realizados en Ottawa, Canadá, sobre variadas poblaciones del planeta indican que los casos de cuadros ansiosos se cuadruplicaron mientras que los de depresión se triplicaron comparados con los reportados años anteriores por la OMS.

No olvidemos el estado psicológico en que se encuentra todo el personal de salud, que lleva un año y medio bajo presión, mal descansado, y luchando a diario con la posibilidad de contagiarse, enfermar y morir. No todos ellos cuentan con la contención emocional que requieren.

Esta sin duda es la pandemia después de la pandemia. Aún no podemos aventurar cuanto más tendremos que padecer.

¿Cómo podemos afrontarla?

  • Programar actividades que pueden ser dentro de casa o al aire libre, individuales con protocolo.
  • Incentivar a niños y adolescentes a socializar, ya sea de manera virtual como al aire libre con distancia social.
  • Respetar los espacios de cada uno dentro de la casa, para brindar privacidad.
  • Dialogar y ser comprensivos para tratar los problemas no resueltos y evitar situaciones de violencia.  Si estas no cesan, denunciar.
  • Si se detecta aislamiento, desgano, llanto o angustia, consultar con un psicólogo para prevenir ataques de pánico o depresión.

*La autora es psicóloga

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