¿A dónde vamos?

Por Luis Pico

Que Cristina Kirchner simpatiza con el chavismo, se sabía. Que está alineada con la dictadura de Nicolás Maduro, también. Era previsible, entonces, que hiciera todo lo posible por gambetear para evitar condenar la tragedia que ocurre en Venezuela, ese temita tan urticante en un principio para el Frente de Todos, y que le hizo merecedor de más de un tirón de orejas a Alberto Fernández, ese mismo que cada tanto lo cita a Raúl Alfonsín para parlotear de solidaridad y derechos humanos.

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De un tiempo a esta parte, bien se ha visto cómo Alberto ha cerrado filas con Cristina. No es de extrañar, entonces, el retiro de la denuncia formal que presentó el Estado argentino (2018) ante la Corte Penal Internacional para que se investiguen los crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura venezolana. La jugada vino acompañada del retiro del Grupo de Lima, de encontronazos en la OEA. En fin: actuaron en consecuencia.

Entre los distintos hechos graves, más allá de que se burlen de la crisis de Venezuela o de que quieran barrer a las miles de víctimas como basura bajo la alfombra, reluce el aval que hace el Frente de Todos ―encabezado por Cristina, interpretado por Alberto― de distintos tipos de crímenes y atrocidades que en la Argentina, por suerte, se dejaron atrás con la esperanza de que nunca más se repitan.

¿Les parece normal que lleguen policías, a la madrugada, para tumbar una puerta, allanar (sin orden judicial, obvio) y llevarse detenidos a los que encuentren para acusarlos de cualquier falacia? ¿Les parece normal que no se pueda salir con una bandera a protestar en una avenida o en una plaza porque enseguida llegan policías y militares a disparar a quemarropa? ¿Les parece normal que se cierren canales de televisión, se clausuren radios y se deje a los diarios sin papel por no estar alineados con el gobierno? ¿Les parece normal que se arroje a dirigentes desde edificios, que se torture con golpes y electricidad? ¿No?

Todo eso lo ha hecho la dictadura chavista. Al que le interese el tema puede ir y preguntarle a algún venezolano que haya sido víctima. ¿Que no consiguieron a ninguno? En la prensa también podrán encontrar bastantes testimonios. ¿Que no le creen a los medios de comunicación? Pueden buscar entre los informes de la ONU o las decenas de ONG que se han encargado de documentar tantos abusos, y la alevosía con la que actuó la dictadura para hacer sufrir a quienes no le fueran afines.

Todos esos desmanes los apoyan Cristina y Alberto. Sus acciones lo demuestran. Sus silencios a la hora de condenar el terror, también. Pero más allá de eso, a lo interno, este afán de normalizar lo anormal debe servir de alerta para la Argentina, no vaya a ser que tanta admiración invite a profundizar la importación y puesta en práctica, en este país, de este modelo fallido que tanta pobreza, muerte y destrucción ha generado.

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