Relato para un imbécil

Por Luis Pico

Por fin se acabó el virus. Cada vez puedo ver más gente que anda por la calle, que se pasea tranquila, que abarrota las canchas de fútbol luego de tanto tiempo con las gradas en silencio. El país vuelve a abrirse. Los hospitales dejan de estar saturados. No fue sencillo: hubo que vacunar a más de 20 millones de personas, y aunque todavía falten algunas, poco a poco nos acercamos a la meta. La Argentina es un ejemplo para el mundo de la nueva/vieja normalidad, y eso que apenas estamos en abril.

Pareciera que ha pasado mucho tiempo. Jamás se me va a olvidar ese avión cargado de esperanza que trajo las primeras vacunas desde Rusia, allá a finales de 2020. Fue el primero entre tantos, que traían consigo las inyecciones de la esperanza. De ahí a esta parte, 20 millones de vacunas, ¿viste? Las primeras, en víspera del año nuevo, que fueron la antesala de 10 millones de vacunados en enero y otros 10 millones más en febrero. Tan sutil fue todo que marzo fue como un remate. Y pensar que los habíamos criticado por encerrarnos tanto tiempo, por no dejar que los comercios abrieran, que los restaurantes vendieran comida, que los teatros y cines recibieran público.

Bueno, ya basta, que el relato no me lo creo yo mientras escribo, ni tampoco nadie más que haya soportado la parrafada de disparates. Así y todo, algunas cosas sí nos las dijeron: que habría 20 millones de vacunados a inicios de año, que ellos hacían todo el esfuerzo, que no privilegiarían a nadie porque todos somos iguales.

De resto, puro verso. Llegamos a abril y el operativo de vacunación fue un desastre para quienes somos gente común. A los únicos que no les faltaron dosis fue a los amigos de los amigos, a los del vacunatorio VIP. Y ahora, con todo y que hay algunas vacunas, nos quieren encerrados otra vez, alejados de los nuestros, con una serie de derechos y libertades coartadas, como si no estuviéramos ―del todo― en democracia.

Pero no te hagas el listo: sabés bien que sos un irresponsable, un mala gente. ¿Cómo vas a querer laburar? ¿Cómo vas a querer ir a hacer de mozo en un bar, como si nada estuviera pasando? ¿Cómo vas a pretender cerrar tu emprendimiento así nomás, si te sobra la plata para pagarle a los empleados aunque no vendas nada? ¿Cómo se va a deprimir, señora, por no ver a sus nietos? No sean imbéciles, no actúen como si no hubiera un Estado presente.

Lo de las vacunas VIP fueron solo diez tipos. Un accidentito, ¿ok? Lo de la escasez de dosis es porque hay un complot mundial, ¿ok? Lo de los negocios quebrados es una mentira mediática. Y lo de que las escuelas estuvieron un año cerradas tampoco es importante, si, total, el futuro de los pibes a nadie le importa. Ahora estamos en 2021, el mejor momento para hacer un remake más macabro de 2020. Sean todos ustedes bienvenidos a esta nueva función. Como saben, el show, el circo, deben continuar.

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