¿Por qué las empresas se van de Argentina?

Hoy en día, como desde hace décadas, la Argentina pasa por una nueva crisis económica, una de esas crisis que ocurren con pocos años de diferencia y que son producidas siempre por los mismos problemas. Durante este año se presentó una de las peores de nuestra historia donde los economistas, lejos de echarle la culpa a la pandemia que nos invade, le adjudican gran parte de ella al ejecutivo nacional y sus medidas.

Por Tomás Artinián[i]

Es increíble para aquellos que aún consumimos viejos monólogos de grandes referentes de la televisión como Tato Bores o Enrique Pinti, ver que los problemas del hoy, son los problemas del ayer y siempre las mismas medidas económicas perjudicaron a los mismos sectores, bajo los mismos nombres y con un mismo objetivo que siempre quedo inconcluso, generando un efecto contrario al esperado por la sociedad.

Ideas para ponerle fin a la crisis económica de Argentina | Lampadia

Ahora, ¿cuál es el origen de nuestra decadencia económica? Hasta finales del siglo XIX el producto bruto interno de Argentina se ubicaba en el quinto lugar, convirtiéndolo en uno de los países más ricos del mundo logrando una calidad de vida superior a la Europea,   logrando ser el primer país de Latinoamérica en alfabetizar a su población. La apuesta por entonces a la educación, el fomento a las inversiones y la cultura del trabajo fueron claves para estos logros.

A partir de la primera presidencia de Juan Domingo Perón, influenciado en sus medidas por las ideas nacionalistas que importaba de dictaduras Europeas donde ya antes de volver de la Italia de Mussolini, manifestaba en sus cartas que el Fascismo era el mejor sistema de gobierno para equilibrar las relaciones entre capital y trabajo. Comenzó a implementar un sistema de gobierno en lo social y económico que no hizo mas que perjudicar al país a corto plazo, la dilapidación de las arcas del estado para hacer populismo y el gran aumento en la cantidad de empleados estatales generaron como consecuencia un aumento en el gasto publico sin precedentes sobre la economía que fue financiado con emisión monetaria, produciendo alta inflación que oscilo entre el 18,7% y el 25,1% teniendo en cuenta todos sus mandatos.

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Como consecuencia de la inflación y bajo el lema populista de que la culpa de todos los males económicos la tienen “los especuladores”, persiguiendo la independencia económica y la justicia social se impuso un control de precios que genero un efecto contrario al deseado, menos acceso a los bienes y menor competencia. Esta debacle económica fue acompañada de un descontento social que era suprimido bajo un control poblacional del pensamiento y persecución confesa a los opositores en sus trabajos y en su vida privada.

A partir del cambio en las reglas del juego durante el Peronismo, la Argentina comenzó un espiral de caída económica que se profundizo a lo largo de las décadas, pasando de ser quinto en el mundo en PBI per cápita a onceavo en tan solo cinco años. Sumado a esto el aumento en la deuda publica de los diferentes gobiernos para financiar el Estado ha dificultado la posibilidad de crecimiento.

La pregunta que deberíamos hacernos cómo sociedad es ¿porque la Argentina insiste sobre un modelo económico que ya dejo en claro que no funciona? Y la respuesta a mi entender es más fácil de lo que parece. La Argentina es Peronista, se ha acostumbrado a un modelo perfectamente diseñado y perfeccionado donde los representantes enseñan al ciudadano sobre derechos, pero no le habla de las obligaciones que hay que llevar a cabo para ganárselos. Por otro lado, la destrucción de la educación, la cual sostiene una clara visión ideológica e imparcial favoreciendo al Peronismo en la historia, hace que las generaciones adultas de nuestra actual sociedad aun crean en un modelo economico y social ya caduco a nivel mundial.

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Sinceramente somos el único país en el mundo que sigue rindiendole culto a un hombre que gobernó hace 50 años y que siempre que se presento trajo violencia, división y polémica y a mi entender no es casualidad la destrucción educativa, citando a Simon Bolivar “un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción” y vaya que hemos sido destruidos como sociedad y como país.

Un instrumento muy importante que rompió con cualquier relato que se pueda adoptar por parte del gobierno es la tecnología, que ha jugado un papel clave a la hora de acceder a la información en los últimos años, sin importar si los organismos como el INDEC funcionaran o no y ha sacado a la luz diversas situaciones que habían permanecido como un mito por décadas como el clientelismo político, la falta de Estado en lugares alejados de los principales centros urbanos, la corrupción en la obra publica, la falta de infraestructura, entre otras cosas que hacen también a la confianza de un país para con sus inversores extranjeros y que sumado a las recesiones, la inflación, la falta de incentivos fiscales y las altas tasas impositivas en comparación a paises hermanos de la región hacen que las empresas, sobretodo las grandes y medianas que dan masivas posibilidades de empleo se abstengan de invertir acá y decidan hacerlo en Brasil, Chile o Uruguay donde las condiciones de inversión y el plan económico es sostenible a largo plazo y es mantenido siendo independiente al gobierno que conduzca el país.

Por eso no es casualidad el éxodo de empresas que se esta dando actualmente, algunos ejemplos son LATAM, Emirates, Walmart, Falabella, el liderazgo regional de Coca Cola, Axalta, BASF, Saint Gobain, Glovo, Mercado Libre, entre otras debido a la insistencia sobre viejas recetas que ya sobre demostraron su inutilidad.

Entonces quizá seria hora de imitar al primer mundo, del cual fuimos parte sobresaliente hasta no hace mucho tiempo y ir por un modelo económico que favorezca a la clase trabajadora, que atraiga inversiones y de trabajo. También seria hora de generar una reforma educativa que se ponga al nivel del siglo XXI, para generar un alumnado listo para los desafíos del mañana y que a la hora de tratar la historia, se deje el partidismo de lado y se le cuente a los adolescentes toda la historia.

Los grupos paramilitares y agrupaciones revolucionarias también fueron parte de la Argentina y marcaron una época repleta de sangre, corrupción y violencia, entiendo la incomodidad del Peronismo con parte de su pasado, pero como dice George Santayana, “quien no conoce su historia esta condenado a repetirla”.

Fuentes:

Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, INDEC

Ceferino Reato (2020), “Los 70, la decada que siempre vuelve”

Fernando Iglesias (2020) “El medioevo Peronista”


[i] Estudiante universitario y militante de la Juventud Radical de Avellaneda.

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