La Estrategia del Horror

Por Rodolfo Patricio Florido

El Gobierno es maravilloso. Generó dos estrategias increíbles. Dice que podemos estallar en mil pedazos para que cualquier resultado mediocre parezca extraordinario. Libera los presos mientras que; desde su propio interior dice que hay que mandar a juicio político a los jueces que liberan presos (Sergio Massa) o que si fuese por él no liberaría ninguno (Sergio Berni). Son increíbles. Son oficialismo y oposición al mismo tiempo mientras que la oposición no sabe desde donde pararse, porque los convencieron que ser opositores en tiempo de Pandemia es poco menos que ser traidores.

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Pero lo más increíble es que algo tan básico no pueda ser decodificado por la oposición. Si los corrés por izquierda, se te escapan por derecha y si los corrés por derecha se te escapan por izquierda. Ni Perón se animó a tanto. En estos tiempos 2020 si los Montoneros gritaran en la plaza pidiendo por la revolución terminarían intercambiando objetivos y fusiles con la triple A.

Claro que uno también podría decir que las aparentes contradicciones son el resultado de auténticas diferencias. Claro que a ninguno de los que contradijeron a sus jefes sus contradicciones les costó el cargo, ni mucho menos. Ok; si eso lo que puede ser entonces veamos los hechos para así saber, por lo menos por ahora; cual es la realidad. La economía está destrozada pero no solo por la propia negligencia sino por la pandemia. De paso, la Pandemia me sirve para ampliar los planes sociales, el reparto de dinero, la liberación de los presos y la casi estatización de todos los emprendimientos pymes a través de la prolongación del pago de los impuestos y los créditos a tasas bajas que igual habrá que pagar aunque la economía no genere los recursos para hacerlo. O sea, no pueden abrir, sus ingresos son cero, deben impuestos que luego tendrán que pagar y ahora tienen un préstamo que pagarán dentro de 3 meses, en medio del invierno, con negocios, en el mejor de los casos, trabajando con distancia social o sea, en el mejor de los casos, al 50% y con una sociedad ya sin recursos.

Quizás y solo quizás, no faltará algún iluminado que proponga que sean los trabajadores los que se hagan cargo de aquellas pymes que no logren salir a flote, como ha sucedido con diferentes fábricas llamadas “recuperadas” o de “gestión de los trabajadores”. O sea, construir una supuesta “épica” laboral, transformando un desastre en un presunto resultado positivo.

Otro ejemplo de esto que doy en llamar “La Estrategia del Horror”, es el acuerdo entre la CGT y la UIA, de recortar un 25% los salarios por 60 días a cambio de evitar los despidos. Claro que lo de los 60 días puede ser tan cierto como la tercera renovación de la primera cuarentena.

La noticia se presenta como positiva pero encubre varias circunstancias que, por supuesto, todos o casi todos prefieren obviar de la discusión.

Primero, que esto solo cubre los salarios del sector privado que no trabaja, no los del sector público.

Segundo, no implica absolutamente nada para aquellos emprendimientos que cierren por quiebra porque en esos emprendimientos no habrá reducciones ya que el procedimiento es el de quiebra o concurso de acreedores.

Tercero, será el Estado el que cubra un porcentaje de los salarios, con lo cual el empresario que pueda sobrevivir le quedará un aporte real del orden del 25%.

Cuarto, obviamente en este contexto de reducción de salarios contra el riesgo del desempleo (independientemente del que se suceda por quiebras), de Paritarias no se hablará nada en lo que resta del año. Seguramente se dirá… si es que alguien osa preguntar… algo así como…; en el actual contexto de pandemia y profunda crisis es más importante asegurar los puestos de trabajo que obtener aumentos salariales. Lo cual sería cierto si no fuese porque la pandemia y la caída económica se extenderán lo que resta de este año y no 60 días que es cuando recién terminará el otoño.

Quinto, el año entrante, año electoral por cierto, se hablará de alguna recuperación del salario caído respecto al 2020, se olvidarán los salarios caídos del 2019 (caídas en su gran mayoría que oscilan entre un 15 y un 20%) y, con mucha suerte se recuperará una parte de la inflación 2020 y nada de la proyectada 2021. O, quizás se arreglarán sumas fijas que “beneficien” los salarios más bajos, aplanando (ya que está de moda) las escalas salariales, mientras se distribuye alguna parte de las reservas (45 mil millones de dólares a abril 2020) para tratar de ganar las elecciones de medio término y así poder tener mayoría absoluta en la Cámara de Diputados.

La pregunta del millón es si el país se dará cuenta o no de la ficción que está viviendo y si la oposición (la verdadera, no la ficticia creada) abandona la pudorosa y casi romántica complacencia ante el pánico de terminar como los cristianos, primero acusados y luego ejecutados en el circo romano siendo que fue Nerón quien quemó Roma para luego construir una ciudad que se pareciera más a su relato.

Alguien podrá preguntarse si saldremos de esta. Por supuesto que sí. Pero no repitiendo caminos ya transitados y probadamente ineficientes. Podríamos probar con decir la verdad, establecer mecanismos de apertura económica general con controles estrictos de distancias y un sistema punitivo duro, muy claro y de fácil y rápida aplicación. Y, por supuesto una modificación realmente revolucionaria disminuyendo las cargas tributarias, modificando las legislaciones laborales, las cargas patronales y tantos otros mecanismos que impiden que los realmente emprendedores resuelvan traer de vuelta sus capitales a la economía productiva. No va a ser fácil. Pero siquiera encontraremos transitar un camino distinto que no se transito antes ni ahora. De lo contrario sufriremos lo indecible y quizás la pérdida de la libertad sea el tenebroso e indeseado precio hacia un camino de recuperación. Mejor recordar a Benjamín Franklin cuando dijo…   “Aquellos que cederían la libertad esencial para adquirir una pequeña seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad”.

Cuando desde el Gobierno hay funcionarios que afirman que en la Argentina solo se gobierna para ampliar derechos, nos está diciendo que las obligaciones o la corrección de los errores, son perdidas de derechos y, esto, es una flagrante mentira, y, lo que es peor, construida para engañar a los más pobres.

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