¿El coronavirus obliga a cambiar el paradigma electoral?

Por Nicolás Cereijo

Días atrás Alejandro Tullio declaró la posibilidad de un cambio de paradigma electoral de la mano de una mayor apertura a la incorporación de tecnología. Es por ello que se convocó a Ernesto Calvo (Universidad de Maryland, EE.UU) y Paula Clerici (UBA / UTDT) para que nos den su parecer.

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“Por un lado, creo que Tulio tiene razón que es necesario pensar alternativas que minimicen los riesgos sanitarios y que faciliten la participación. Por otro lado, soy muy escéptico respecto de buscar cambios institucionales importantes en tiempos de crisis profundas, tanto económicas como políticas. Las crisis abren demasiadas puertas para la manipulación, el abuso y la introducción de medidas excepcionales” sostuvo Calvo.

Por su parte, Clerici coincide con la visión de Tullio sobre paradigma electoral – entendida como un modelo centrado en los comicios en el sentido tradicional, o sea, un acto condicionado por el tiempo y el espacio –. Pero agrega: “es necesario modernizar instrumentos, no necesariamente vinculado a la tecnología sino al hecho de que debería haber un Instituto Nacional que regule el proceso electoral y que la justica solo la cuestión de resolución de controversias.”

Ahora bien, si existe riesgo democrático porque el ejercicio de las reglas electorales este puesto en jaque por shocks sanitarios, económicos o políticos, Calvo dice: “los cambios institucionales tienen que ser implementados cuando la crisis es institucional, mientras que mecanismos de acomodación son los que deben ser implementados cuando las crisis son de otro orden. De ese modo evitamos que la crisis sea utilizada para condicionar a la democracia en el futuro.”

Otra de las cuestiones imperantes en el texto de origen es la necesidad de garantizar el derecho al voto. Al respecto, Calvo sostiene: “Argentina tiene la suerte de que el próximo ciclo electoral va a tener lugar a fines del 2021. Para ese entonces, si la crisis sanitaria no ha sido resuelta a través de la mejora de tratamientos y, con suerte, de una vacuna; por lo menos vamos a haber aprendido muchísimo más sobre cómo administrar la vida social y política alrededor de la crisis sanitaria.”

Por otra parte, ambos autores acuerdan con Tulio en que posiblemente implique extender la jornada electoral para que se abra la misma mesa en distintos días, con condiciones de distanciamiento social y de minimización de riesgos sanitarios.

Calvo agregó “Hay que pensar que posiblemente vamos a tener muchos más mecanismos para proteger a las poblaciones vulnerables en un año y medio si, por desgracia, la crisis del coronavirus sigue estando presente. Más allá de la emergencia sanitaria, creo que el proceso de administración electoral va a tener que comenzar a diseñar protocolos para emergencia sanitaria. Mi impresión, sin embargo, es que sería mala idea realizar cambios tales como la introducción de un nuevo sistema de administración electoral y votación. Particularmente cuando la emergencia sanitaria posiblemente sea muy distinta de la que tendremos en el 2021. Las reformas administrativas electorales son caras. En los próximos dos años no anticipo que haya recursos para hacer cambios dramáticos en un sistema electoral. Esos cambios son caros, lo que se agrega a la incertidumbre de una nueva implementación en tiempos de crisis”.

Por su parte, para Clerici es fundamental que el derecho al voto se sostenga sobretodo porque las condiciones podrían estar dadas respetando las medidas sanitarias correspondientes. “Podemos tomar como referencia la descentralización para votar que hay en Estados Unidos. Más que nada pensando en que el nivel de contagio no es el mismo en todo el país, y algo así implicaría tomar medidas sanitarias meas fuertes en algunos lugares mientras que en otros no sea necesario. La descentralización es hoy una ventaja que tiene el país del norte y entiendo que Argentina podría ir en esa dirección” sostuvo la autora.

Para terminar, ambos se mostraron contrarios al voto electrónico. Clerici afirma que para el caso argentino siempre es preferible el papel fundamentalmente porque permite que proceso sea más auditable en todas sus partes. Más aún por la desconfianza ciudadana existente.  Por su parte, Calvo afirma que la introducción de voto electrónico puede ser extraordinariamente problemática. Por poner un ejemplo, en Estados Unidos, el voto electrónico se utiliza en el cuarto oscuro, por lo que no soluciona los problemas de distanciamiento social.

“Sin embargo, creo que modificaciones del actual sistema de administración electoral que se ajusten a la emergencia sanitaria tiene más sentido que la implementación de un sistema de tele-voto. Creo que para migrar a tele-voto se necesitan un par de experiencias piloto en el 2021 y en el 2023. En este momento soy reacio a pensar cambios radicales en la administración electoral para ser implementados sin un extenso testeo”, concluyó Calvo.

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